Serra, un excandidato presidencial que antes ocupó los cargos de gobernador de Sao Paulo, ministro de Desarrollo y ministro de Salud, me dijo que el nuevo gobierno del presidente interino Michel Temer hará un énfasis mucho mayor en la defensa de los derechos humanos en la región que sus antecesores. ‘Va a haber una nueva política exterior. La idea es que tiene que seguir los intereses de la nación, y no los de un partido o una ideología, como ha sido en estos años”, señaló.
Bajo el mandato de la presidenta suspendida Dilma Rousseff y su predecesor Luiz Inacio Lula da Silva, Brasil había apoyado a algunos de los peores violadores de derechos humanos del mundo. Ambos expresidentes pertenecen al Partido de los Trabajadores, de izquierda, y círculos diplomáticos coinciden en que habían entregado la dirección de la política exterior al ala izquierdista del partido, en parte para compensar por algunas de sus medidas económicas proempresariales.
Lula incluso hizo campaña a favor del difunto presidente venezolano Hugo Chávez, a quien describió en una entrevista de 2008 como ‘sin la menor duda, el mejor presidente que ha tenido Venezuela en los últimos cien años”. Ahora, el nuevo gobierno despidió al excanciller y emitió un comunicado en el que rechaza enérgicamente las afirmaciones de Cuba y Venezuela de que el juicio político a Rousseff equivalía a un ‘golpe”, acusándolos de ‘propagar falsedades”. Además, planea centrar su política exterior en la expansión de los lazos económicos y la defensa de los derechos humanos.
‘Vamos a tener una posición más enfática en materia de derechos humanos, independientemente de los países”, dijo Serra. En términos prácticos, el nuevo gobierno considera cerrar hasta 17 embajadas en África y el Caribe como parte de sus recortes de gastos para hacer frente a la desastrosa crisis económica que dejó Rousseff. Otro cambio importante será la firma de un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, y quizás permitir que los miembros del bloque firmen acuerdos bilaterales fuera del Mercosur.
Con respecto a la defensa de la democracia, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso me dijo que es probable que Brasil respalde la imposición de sanciones diplomáticas regionales contra Venezuela bajo la Carta Democrática de la OEA.
Y lo más probable es que Serra será un canciller fuerte. Es uno de los políticos más conocidos de Brasil, un hombre de sólidas credenciales democráticas fue exiliado político en Chile en la década de 1960 y querrá dejar su marca en su nuevo puesto. Si hace lo que dice, Brasil por su propio peso económico y diplomático cambiará su política exterior para bien, y tendrá un gran impacto en la región.
