Según el Ministerio de Salud de la Nación, el total de muertes maternas en 2014 aumentó un 22,5 %, mientras que las muertes por aborto bajaron un 14% respecto al 2013. Se registraron 156.987 defunciones femeninas, de las cuales 290 son muertes maternas: 177 por causas obstétricas directas (hipertensión, hemorragia post parto, etc.), 70 por causas obstétricas indirectas (HIV, enfermedades del sistema circulatorio vinculado al embarazo, etc.), y 43 fallecieron por embarazos terminados en aborto. Es decir que las muertes maternas vinculadas al aborto representan el 0,03% del total de defunciones femeninas (Notivida, Año XVI, N¦ 1000, 1 de marzo de 2016).
Estudios realizados demuestran que la mortalidad materna como evento centinela evidencia las fallas en el sistema sanitario: en 2011 se supo que el 44% de las maternidades públicas no cumplían con las condiciones obstétricas esenciales (Revista Argentina de Salud Pública Nº 9/2011). Por su parte, la Dirección Nacional de Maternidad e Infancia informaba sobre la ‘clara relación entre la deficiente evaluación de esos servicios y el incremento de la Tasa de Mortalidad Materna”.
Sin embargo, la mortalidad materna es una realidad que excede el componente sanitario. Existen estudios que comprueban como la pobreza se potencia por factores socioculturales que inciden directamente en los índices de mortalidad materna: según el informe del Observatorio de La Maternidad (2011) realizado sobre la base de La Encuesta Permanente de Hogares-INDEC, las brechas regionales marcan diferencias abismales: mientras el NEA con un 47,8% de madres en situación de pobreza mostraba una Tasa de Mortalidad Materna de 15, la región pampeana con un 25,8 % de madres en situación de pobreza tenía una tasa de mortalidad materna de 3,6 %.
La posibilidad de morir para una mujer embarazada en Catamarca (NOA), es nueve veces mayor que aquella que vive en la ciudad de Buenos Aires. Estas grietas regionales no se solucionan legalizando el aborto ni aplicando protocolos de aborto ‘no punibles”. Aún pudiendo evitar la muerte de nuestras 43 mujeres asociadas al aborto, no eliminaríamos las principales causas de mortalidad materna. Estas medidas estás direccionadas a eliminar comensales a la mesa no a una justa distribución de los alimentos.
Para reducir la mortalidad materna es necesario mejorar las condiciones del sistema de salud e Implementar políticas que contemplen las inequidades regionales. Para ello urge transparentar las cifras oficiales, como lo ha planteado el nuevo gobierno nacional. Celebramos la iniciativa y anhelamos que prontamente se pase del discurso a los hechos y sincerar así los números de las verdaderas causas de la mortalidad materna.
