Como soy un fanático del cine he podido disfrutar de las películas más famosas desde los años 40 (del siglo pasado) hasta ahora, muchas de ellas muy buenas mientras que otras no valían la pena. Pero para mí es el espectáculo más atractivo que existe por la variedad de temas que se toman para una filmación.

Muchas de esas películas tuvieron mucha aceptación y pasados algunos años, fueron realizadas nuevamente con otros actores y mejor calidad técnica, pero como solía decir Vicente Celani, quien fuera un excelente compañero de trabajo en este diario, "nunca las segundas partes fueron buenas”, ya que nos quedamos con la primera versión y decimos: "a esta película ya vi”.

Recurro a esta introducción para llegar a una reflexión de lo que me ha tocado vivir desde mi niñez, hasta ahora. Me refiero específicamente a la debacle de los precios de mercaderías en general, tanto en los supermercados, como almacenes, ferreterías, verdulerías, etc.

Haciendo un poco de historia, recuerdo los comienzos de los años 50. Juan Domingo Perón comenzaba su segundo mandato de gobierno. Cursaba la escuela primaria y gozábamos de un magnifico edificio nuevo como fue la Escuela Nacional 109 Provincia de Santa Fe. Por entonces comenzamos a ver casas de comercio y negocios con fajas pegadas en sus puertas que decían "clausurado por agio y especulación”. Escuchaba en casa las quejas por los desmedidos precios que debían afrontar para comprar las cosas necesarias para sobrevivir dignamente. La historia nos muestra que era el ataque inicial de quienes querían derrocar al gobierno, lo que se concretó en 1955 mediante un golpe de Estado por medio de las armas y con muchas vidas sacrificadas.

A medida que voy recordando el paso de distintos actores de la vida política, con un predominio de los militares, recuerdo a Frondizi derrocado porque siendo presidente del país intentaba realizar los cambios que se necesitaban y en los que él creía.

Después vino otro período constitucional con ese campechano médico cordobés llamado Arturo Illia, con quien se ensañaron despiadadamente durante su presidencia. Otra vez los militares, tomarían la "conducción” del país, después que las corporaciones ya habían hecho su "trabajo” de desgaste institucional.

Volvió Perón, muy mayor, y ocupó la primera magistratura acompañado por su mujer María Estela Martínez. Había que arreglar un país destrozado económicamente, endeudado, enfrentado y con una violencia interna despiadada. Tras su muerte el "poder” queda en manos de su esposa "Isabelita” dirigida por el "monje negro” José López Rega.

Nombran un ministro que iba a solucionar los problemas: Rodrigo, el hombre que acentuó los dramas. ¿fue él o las corporaciones que querían que se fueran…?. Entonces el pueblo pedía a los gritos que se fueran de una vez. Y se fueron, pero con los militares detrás, ¿o habían otros intereses?.

Recuerdo que ese 22 de noviembre de 1975, don Francisco Salvador Montes, quien fuera nuestro director y maestro en DIARIO DE CUYO nos dijo: " hay que quedarse porque esta noche habrá derrocamiento”, y acertó, como siempre lo hizo.

Y vinieron otros militares, con un tal Martínez de Hoz, en Economía. Fue peor el remedio que la enfermedad. Y esta es una historia más que conocida y demasiado triste para los argentinos.

Volvimos a ser democráticos con la esperanza puesta en Raúl Alfonsin. Plan austral, para cambiar la economía, porque el peso Moneda Nacional, el Peso Ley 18.188 o pesos y más pesos no resultaban. También esta historia es reciente y más que conocida. Y desde allí cambió la historia de los "golpes”. A partir de entonces fue político económico. No más armas, no más tiros ni bombas. Ahora los intentos de golpes de Estado o desestabilizaciones son económicos.

Y Alfonsín tuvo que irse antes del gobierno porque ya no le servía a ciertas corporaciones. Vino el riojano de las patillas, con muchas promesas. Entregó a capitales extranjeros las "joyas de la abuela” como solución para la crisis. Y otra vez a remarla, desde la miseria, pobreza y desempleo.

De la Rua ¿vale la pena recordarlo?. Ahora en estos últimos años, ofensas, traiciones, cambio de veredas o de "camisetas”. Lo cierto es que siguen mandando los formadores de precios. Antes, agio y especulación, inflación (que quiere decir "inflar” precios), ahora "precios cuidados”. Esta película ya la vi y seguramente seguirá repitiéndose una y otra vez…