
Abordemos el tema de la macroeconomía sostenible con un dato sobre objetivos de las variables de política monetaria comparada a nivel internacional, que estimamos de gran valía, pues, expandirá un horizonte de observación que se aparta, por lo pronto, de los enfoques ortodoxos en materia de macroeconomía.
Como sabemos se le asigna a la política monetaria el papel prioritario de la estabilidad de precios a través de la reducción de la inflación como modo de preservar el poder de compra de la moneda. Ahora bien en Canadá y en EEUU el esquema de objetivos de la política monetaria no se restringen al propósito exclusivo señalado, pues, además, prevé evitar las fluctuaciones que pueda afectar la volatibilidad en términos de empleo y la producción. La tesis es determinar cuántos equilibrios debe incluir la perspectiva macro económica para asumir, a través de un enfoque más amplio, la viabilidad de un resultado integral en términos de crecimiento sostenido. Si se atiende, como en Argentina, a sólo sostener el equilibrio de reducir el nivel de moneda para que bajen los precios, estamos en presencia de un solo equilibrio de variables compensatorias, que son los precios y la cantidad de moneda en circulación. Pero ese solo equilibrio no garantiza un crecimiento sostenido de tipo macroeconómico, pues, puede coexistir una inflación moderada o baja, con altos niveles de desempleo y producto bruto nacional insuficiente. El problema de la unilateralidad de los equilibrios en materia política monetaria, estriba en que si la prioridad es la lucha contra la inflación mediante la regulación contractiva de la moneda sobrante, ello, lleva a neutralizar otro instrumento importantísimo en poder de la política monetaria, como es la capacidad del ente monetario central de erigirse en prestamista de última instancia, y con ese recurso, poder inyectar a través de los bancos, dinero que induzca al equilibrio promocional de la producción y el empleo. Hay una suerte de contradicción lógica en sus propios términos y como tal insalvable en pretender bajar el exceso de moneda con fines antiinflacionarios, con desarrollar una política contracíclica, que legitime mecanismos de créditos para estimular las variables reales de la economía desde el punto vista social y económica.
Para una macroeconomía del crecimiento sostenido hay que poner en valor todos los equilibrios que hagan falta y no solo los monetaristas que se imponen a partir de concebir a la inflación como un fenómeno de excedencia de moneda. Este último enfoque absorbe y torna obsoletas las posibilidades de aceleración de otros instrumentos legítimos que sirven para precipitar otros equilibrios necesarios e indispensables. Hay que repensar el tema porque cuando se analizan las consecuencias de esta política monetaria dogmática ya hecha experiencia histórica varias veces, se puede abrir la perspectiva, y, quizá llegar a entender que si se insiste con un mismo instrumento en términos de preponderancia, no se va a volver la hoja de los resultados por más que se cambien los nombres de las personas, los calificativos de los programas y se sature con apelaciones al futuro, o, a las promesas de expectativas, mientras sus contenidos permanezcan concurriendo a los mismos desenlaces.
Por el Dr. Mario Luna y Fabián Núñez
Expresidente y exasesor del Concejo Deliberante de Jáchal
