Salvo sorpresas de último momento, ninguno de los 32 jefes de Estado y representantes de gobiernos en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) a realizarse entre el 28 y el 30 de enero en La Habana, se reunirá con líderes de la oposición o con grupos civiles independientes. Ni siquiera el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, que quiere ser visto como miembro de una nueva generación de líderes más modernos y menos autoritarios, tiene planes de reunirse con la oposición pacífica cubana, a pesar de que los mandatarios cubanos se han reunido repetidamente con la oposición mexicana cada vez que han visitado ese país.

En una entrevista con el diario español El País, el canciller mexicano José Antonio Meade dijo que "’queremos desarrollar con Cuba una relación muy cercana de pleno apoyo a su estrategia de actualización económica”. Sobre si Peña Nieto dialogará con disidentes, Meade dijo que el mexicano participará con una agenda relacionada con la CELAC, él aceptó una visita oficial y en ese marco se va a desarrollar. Traducción: no lo hará.

Guillermo Fariñas, uno de los líderes de la oposición cubana, me dijo desde La Habana que la policía política ya advirtió a varios disidentes -incluyendo la bloguera Yoani Sánchez- que no celebren la cumbre paralela. "’El régimen de todos modos va a pagar un costo político”, según Fariñas. "’Los medios internacionales escucharán otras voces que no sean las oficiales, que les dirán lo que el gobierno oculta: que no hay democracia en Cuba. Y si no la permiten, demostrará que a pesar de los esfuerzos mediáticos, políticos y diplomáticos que ha hecho desde 2007 para mostrar que supuestamente hay cambios en Cuba, lo que hay aquí es una ola represiva”.

"’Yo les diría a los presidentes de América latina que las dictaduras son contaminantes, que no se hagan cómplices de la dictadura de los hermanos Castro, y que se solidaricen con los gobernados, para que el gobierno reciba el mensaje de que tiene que cambiar”, concluyó.

Mi opinión: Es un chiste que los presidentes latinoamericanos elijan al único gobernante de facto de la región -el Gral Raúl Castro, un dictador militar- como presidente de la CELAC, cuando esa organización tiene entre sus principales objetivos "’promover la democracia”. Pero asistir a la CELAC en Cuba sin reunirse con la oposición equivale a darle un espaldarazo propagandístico a un régimen totalitario, y a darle la espalda a la oposición pacífica. Muchos que nos opusimos a los gobiernos militares latinoamericanos en la década de 1970, aún recordamos la manera en que estas visitas de dignatarios extranjeros contribuyen a legitimar a las dictaduras.

Algunos presidentes alegarán que no pueden reunirse con disidentes durante una visita oficial por respeto a "’la autodeterminación de los pueblos”. ¡Tonterías! ¿De qué "’autodeterminación” hablan, si el pueblo cubano no ha tenido la oportunidad de votar libremente para determinar su futuro desde hace 55 años?