La intendencia de la Ciudad de San Juan es el tercer cargo electivo más trascendente de la provincia, detrás de la Gobernación y la Vicegobernación. Es, a su vez, uno de los más complicados, porque todos los sanjuaninos nos sentimos con derecho a opinar, ya que al menos por algunos minutos la mayoría de nosotros pisamos ese departamento casi a diario. Se puede resumir diciendo que es un cargo tirano, pero, a su vez, de muchísima exposición pública, lo que siempre es bueno para cualquier dirigente político. El presupuesto es el más importante de todos los municipios, al menos así lo fue en las gestiones de Marcelo Lima. Los alfiles del Frente para la Victoria para ocupar ese cargo están por verse, pero como se sabe Dante Elizondo y Franco Aranda están en esa tarea, y ambos casi en el mismo nivel de votos. En el oficialismo desde hace rato vienen tirando un nombre más, pero nadie sabe si está armado para despistar, o si es una posibilidad real: Sergio Uñac. El Vicegobernador es el dirigente que le sigue a Gioja en aceptación popular, ambos lejos de cualquier oficialista u opositor y, ademas, Uñac vive en la Ciudad de San Juan. Sobre esa posibilidad hace un tiempo le respondió a este diario con un indefinido +Yo ya fui intendente de Pocito+, casi descartando esa chance. Como están las encuestas, y por el poco tiempo que queda para la elección, parece que Uñac es la única carta de victoria oficialista segura en ese complicado distrito. Es una excelente jugada para el Frente para la Victoria, pero es un desafío muy peligroso para Uñac, ya que al vice no se le olvida su objetivo principal, que es la Gobernación de San Juan.
Sergio Uñac ya dijo hasta el hartazgo que si José Luis Gioja se presenta como candidato a Gobernador otra vez, él posterga su ilusión de llegar al mismo cargo. Y Gioja se presenta, casi es obvio decirlo. Y Uñac no se va a apartar de lo que dijo, también es seguro. El Gobernador está atrasando todos los tiempos y se ve que lo hace a propósito. Esa estrategia le hace bien a él, pero no es el mejor consejo a la hora de intentar instalar un candidato. Aranda, por ejemplo, debe tener un enorme espacio para seguir creciendo en la consideración popular gracias a su "juventud política", pero los tiempos lo ahorcan. Los puntos que gane cuando Gioja le levante la mano, podrían ser muchos más si en ese momento él estuviese mejor instalado. Elizondo, al contrario, está bien instalado en la memoria de los votantes, pero sus años de funcionario le han quitado votos para cosechar. Es probable que el techo del Ministro de Turismo sea más bajo que el de Aranda. Y también, como en el caso del director de Anses, si la campaña la hubiese arrancado antes, tal vez hubiese podido correr ese techo hacia arriba. Ya no hay tiempo. Igual, Elizondo, si Uñac no es, es el mejor candidato que tiene el peronismo. El hombre del Turismo y la Cultura de San Juan tiene el apoyo de "los compañeros", Aranda tiene que ganárselo, que no es lo mismo que obtenerlo a través de la bendición de Goja. No quiere decir que no lleguen, porque todo está por verse, pero a medida que la fecha de elecciones se acerque, se les pone más difícil.
Del lado de la oposición, parece que la semana que empieza habrá algunas definiciones. En el peronismo están muy atentos a lo que haga Rodolfo Colombo. El rubio tiene que definir si apuesta o no por la Ciudad de San Juan. Él, junto a Eduardo Cáceres, pueden hacer ruido. En cambio, si van por separado, es probable que dividan votos y terminen "jugando para el oficialismo". Colombo se tiene fe para ganarle una interna al diputado nacional, y será esa la definición que sacudirá el tablero capitalino, sin lugar a dudas. De ocurrir esa sumatoria opositora (Cáceres-Colombo), hoy, el único que le garantiza al Gobierno una victoria es Sergio Uñac. Al vice no lo han medido aún para ese cargo, pero hay otros sondeos que lo tienen muy lejos de la oposición y también de sus compañeros del oficialismo. Entonces, si es tan claro el panorama, ¿Por qué no se juegan por él y listo? Primero que nada, hay que esperar a que Gioja diga que quiere ser, porque si no, Uñac no se va a bajar de su intención de competir por gobernar San Juan. Es decir, ¿por qué Uñac va a postularse por la Capital si puede ir por la provincia? Eso, siempre y cuando Gioja decida no postularse nuevamente. Como Gioja aún no define, el vice mal haría en anunciar algo que luego deberá cambiar. Segundo, hay que ver si le dan garantías de gobernabilidad. Las internas en el peronismo, aunque subterráneas, siguen siendo materia común de gestión y eso, en un departamento tan complicado como Capital, sería fatal. A nadie es ajeno que entre Marcelo Lima, el actual intendente, Walter Lima, el secretario General de la Gobernación y los Uñac, Sergio y Rubén, el diputado nacional, hay serias y difíciles (por ahora) diferencias. ¿Cómo haría Gioja para evitar la rivalidad entre Uñac y Lima, dándole el cargo que hoy tiene uno al otro? Imposible. Sería como armar una bomba de tiempo y colocársela él mismo bajo la cama. Hoy es la única relación interna que Gioja no controla.
Para Uñac es un gran desafío, de cara a sus planes de ser candidato a Gobernador. Como ya se dijo líneas arriba, la Intendencia de la Capital puede ser un gran trampolín, pero también la muerte misma políticamente hablando. Al Vicegobernador le hace ruido aún en su cabeza la idea de pasar de un cargo al otro, pero una buena gestión en la Ciudad seguro tapará todas las especulaciones que hoy el vice quiere evitar.
La jugada es de una victoria segura, pero es arriesgada puertas adentro del peronismo, no caben dudas. Y para Uñac más aún. Dicen en su entorno que no teme meter las manos en ese municipio, que no es ese el escollo, que el problema pasa por los tiempos y algunas garantías que deberá exigir. Gioja, parece, aún no toma una decisión al respecto. Dijo que a partir de mañana empezaba a llamar a los intendentes y los diputados para ir definiendo listas. Nadie sabe qué pasa por la cabeza del líder hoy mismo. Es probable que anuncie esta semana que hará las elecciones el mismo día que la Nación, aunque es una noticia antigua, ya que por descarte todo el mundo sabe que no va a adelantar. No es esa la noticia que el mundillo político sanjuanino está esperando. Por ahora, Uñac espera, casi imitando a su líder, que todavía sigue siendo José Luis Gioja.
