La llamada isla Demarchi, en el barrio porteño de Puerto Madero, no es una isla desierta, pero se eligió el lugar para instalar el solemnemente bautizado Polo Audiovisual de la Argentina, generando un foco de conflicto entre el gobierno nacional, el de la ciudad y la gente que vive y trabaja en la zona. Fue el legendario Andrés de Oyarvide que hizo el primer relevamiento formal del Río de la Plata entre 1803 y 1805 impulsando la competencia de los puertos principales en la zona. Si bien Montevideo tenía mayor profundidad natural, Buenos Aires y Ensenada ganaban en actividad. A fines de 1884 se dispuso en Buenos Aires construir el puerto más importante, mientras el ingeniero Luis Huergo dragaba el canal Sur en la nueva boca del Riachuelo. Se cree que en 1785, durante la tormenta de Santa Rosa, se abrió dicha boca, que formó a la Boca del Piojo y enfrente la isla Demarchi.

El desalojo de la Isla Demarchi para construir un polo audiovisual y un microestadio para 15.000 espectadores, es un inequívoco proyecto político. El anuncio del 29 de agosto pasado suma un barrio exclusivo, con torres de lujo, parques privados y amarraderos, lo que implica un atractivo negocio si no se toman medidas para evitar la especulación inmobiliaria. El metro cuadrado podría cotizarse a más de 5.000 dólares y el total de los proyectos rondarían los U$S 6.000 millones. El Gobierno nacional no ha definido con precisión sus pretensiones, pero ha creado un problema en lugar de buscar revitalizar el área y explotar todas sus posibilidades de recuperación, trabajando en equipo con el Gobierno porteño y adaptando el plan a la actual actividad de la isla. Como siempre, son los ciudadanos los que quedan atrapados en la red de las luchas por el poder.