Los feriados nacionales inamovibles, los trasladables, los excepcionales y los días no laborables, establecidos por el Gobierno nacional, más los de carácter provincial y los asignados al descanso en el ámbito laboral, este año marcarán un récord histórico de inactividad: prácticamente se habrá perdido un mes de productividad al concluir 2012.
Son conocidas las motivaciones que han llevado a legislar un calendario plagado de recesos, en particular los llamados fin de semanas largos para promover el turismo y aquellos en que se celebran los días del personal de diferentes actividades, algunas vinculadas con servicios de primera necesidad que se restringen o directamente no se cumplen. Entre ellas están la que prestan los trabajadores de distintos rubros, donde el personal puede optar por trabajar en su día con la compensación correspondiente, a fin de no perjudicar a terceros que necesitan de la prestación.
No ocurre así con el Día del Empleado de Comercio, que se celebra el 26 de este mes, ya que la reglamentación de la Ley 26.541 que establece el feriado respectivo, le otorga a los empleados la opción de trabajar o no ese día, y la presión sindical apunta al cierre de negocios minoristas, supermercados y shoppings sin excepción. En la práctica, el comerciante deberá asumir los costos laborales de este fin de semana largo, más el del miércoles 26, si hoy no se llega al consenso en la Subsecretaría de Trabajo para flexibilizar la posición gremial ante la lógica del bien común.
Es decir no se trata de acatar o no lo que ordena una ley sino alcanzar un equilibrio entre los beneficios de unos y los perjuicios económicos del otro. La opción de trabajar, como en el caso de los feriados nacionales o provinciales, es una alternativa que las autoridades laborales y las dirigencias empresariales y sindicales deben tener el cuenta a la hora de tomar decisiones demagógicas que inciden en el bienestar general. Se argumenta que el comercio minorista no abrirá sus puertas ni el lunes ni el miércoles venideros, para que los empresarios eviten pagar doble jornada y otorgar un franco compensatorio, pero puede ser una falacia a la hora de hacer números.
Lo cierto es que en la historia del desarrollo de los pueblos, ninguna nación ha prosperado privilegiando el ocio ante la productividad laboral y educativa, generadoras del verdadero crecimiento.
