
Las anotaciones hechas a mano en dos docenas de cuadernos (fecha, corte de pelo, precio) describen décadas de la vida laboral de un barbero de Buenos Aires. Pero también cuentan otra historia, la más importante de Argentina: la de una inflación del 19.900% y su impacto. En esta pequeña barbería con pisos de madera color arena y una ventana de vidrio tipo pecera que da a la calle, Rubén Galante, de 67 años, ha observado durante cuatro décadas el ir y venir de presidentes, innumerables crisis económicas y aumentos de precios.
Galante ha anotado cada corte de pelo durante más de 20 años y guardó sus coloridos cuadernos en un pequeño estante en la esquina de su local, una rara historia personal que brinda una visión clara de los flujos y reflujos de la inflación durante décadas, un período de irregularidad y de datos oficiales a veces no tan confiables.
La inflación pronto podría decidir el futuro del país. Con un 124% anual, el nivel más alto desde 1991, es por lejos la principal preocupación de los votantes antes de las elecciones generales del 22 de octubre y está impulsando el ascenso de un postulante radical de derecha, Javier Milei, que quiere deshacerse del peso y cerrar el Banco Central.
Una cifra que da escalofríos
Los votantes están enojados y las notas de Galante a lo largo de los años ilustran por qué. Tras meses de conversaciones y un examen de miles de páginas de los cuadernos, Reuters descubrió que: – Entre 1991 y 2023 el precio del corte de pelo de Galante subió un 19.900%, de los 15 pesos de entonces a los 3.000 pesos de ahora, acelerándose en los últimos años. Todo el aumento se ha producido en las últimas dos décadas.
Tan solo en el actual gobierno izquierdista de Alberto y Cristina Fernández, desde diciembre de 2019, el precio del corte de pelo aumentó un 847%. Fue el aumento más rápido durante cualquier gestión en más de tres décadas. Sin embargo, el precio del corte ha quedado muy por detrás de la inflación general desde al menos 2016 y es un reflejo de cuántos argentinos se han vuelto mucho más pobres en términos reales en los últimos años. Los costos de atención médica y alimentos son los que más han aumentado. Los ingresos de Galante por corte de pelo han caído de 15 dólares en 1991 a unos 4 dólares ahora, al tipo de cambio paralelo que la mayoría de los argentinos utiliza debido a los estrictos controles cambiarios.
A medida que los precios se fueron acelerando -con estimaciones de que la inflación podría terminar el año cerca del 200%, Argentina sufre una dolorosa crisis de costo de vida que ha dejado a cuatro de cada 10 personas en la pobreza y está exprimiendo a la clase media y trabajadora del país.
Cronología inflacionaria
Los primeros años después de la dictadura fueron de cambios políticos y crisis económicas a medida que el país regresaba a la democracia, pero hacia finales de la década de 1980 se disparó la hiperinflación, cuando los precios podían cambiar varias veces al día. Eso se detuvo recién en 1991, cuando el Gobierno de Carlos Menem impuso una convertibilidad monetaria con el peso uno a uno con el dólar, que ayudó a controlar la inflación casi de la noche a la mañana. Galante recuerda haber fijado un precio de 15 pesos, que mantendría durante más de una década mientras reinaba una relativa estabilidad. Un precio de 15 pesos equivalía a 15 dólares con la convertibilidad monetaria.
Rumbo al cero
Es útil examinar el período 1991-2023. El peso en su forma actual nació con el Plan de la Convertibilidad en 1991, después de media década del uso del "Austral”, que terminó con hiperinflación durante los últimos años de Raúl Alfonsín. Con la vinculación monetaria, los precios de Galante repentinamente dejaron de moverse. "Con la convertibilidad la inflación llegó casi a cero”. La convertibilidad vinculó el peso a un dólar más estable, pero no sin un costo oculto: debilitar la capacidad del país para accionar sus propias políticas monetarias. La presión aumentó a finales de los años 90, lo que terminó en la gran crisis 2001-2002 durante el Gobierno de Fernando de la Rúa.
Historia en cuadernos
Los cuadernos cuentan la historia de forma concisa. En 2005, bajo el presidente Néstor Kirchner (2003-2007), Galante subió el precio del corte de pelo por primera vez desde 1991, de 15 pesos a 18. Aumentó un total del 53% durante el mandato de Kirchner. La populista de izquierda, Cristina Fernández de Kirchner, asumió el poder. En su primer mandato, el precio del corte de pelo aumentó un 117% y se aceleró hasta un 200% en su segundo mandato (2011-2015).
En 2015, Mauricio Macri asumió el cargo prometiendo responsabilidad fiscal. Hizo algunas reformas que gustaron a los inversionistas, pero la economía comenzó a desmoronarse de todos modos y se vio obligado a buscar un préstamo de 57.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2018. Los precios de los cortes aumentaron un 133% en sus cuatro años. Esa cifra se ha disparado mucho más en el actual Gobierno peronista, erosionando los salarios y los ahorros. El billete local más grande, de 2.000 pesos, ya no cubre un simple corte de pelo.
En el cajón de su barbería, Galante saca papeles con años de atención médica prepaga y facturas de la escuela anterior. El seguro médico ha pasado de 798 pesos en 2007 a 142.636 ahora, casi un 18.000% más en 16 años, superando ampliamente los precios de sus cortes de pelo.
Por Adam Jourdan
Agencia Reuters
