Un nuevo fenómeno está resultando una bendición para México y los países centroamericanos: el aumento de los salarios en China -por la apreciación de la moneda y de mano de obra cada vez más calificada- está haciendo que cada vez más empresas estadounidenses levanten sus fábricas en China, trasladándolas a México y en menor medida a Centroamérica.
Es cierto que casi todos los economistas advierten que la desaceleración económica de EEUU tendrá como resultado menos importaciones estadounidenses, menos remesas familiares y menos turismo, todo lo cual perjudicará más a México y América Central que al resto de Latinoamérica. Según el FMI, una desaceleración económica prolongada de EEUU será "una carga sustancial” para la economía mexicana. Y el premio Nobel, Joseph Stiglitz, a la izquierda del espectro político, me recordó que "cuando Estados Unidos estornuda, México se resfría”.
Para empeorar las cosas, la sangrienta guerra contra el narcotráfico en México, con más de 40.000 muertos durante los últimos cinco años, refuerza la idea de que México, así como sus vecinos del Sur también plagados por la violencia, están condenados a varios años de recesión económica. Pero hay otra escuela de pensamiento que dice que el impacto del aumento de salarios en China compensará estas malas noticias. Según un estudio de J.P. Morgan, mientras que hace 10 años el salario promedio en el sector manufacturero de China era un 237% más bajo que en México, hoy es tan sólo 14% más barato. Eso significa que los salarios están prácticamente parejos y si hay que transportar productos desde China a EEUU es mucho más costoso que hacerlo desde México.
Gabriel Casillas, el jefe de economistas de J.P. Morgan en México, expresó que "’estamos viendo una cada vez mayor reubicación de empresas desde China hacia México”. La industria automotriz ha tomado la delantera: Ford, Volkswagen, Toyota y Mazda abrirán nuevas plantas o expandirán las existentes en México. Y la industria aeroespacial le pisa los talones con Airbus, Eurocopter y Bombardier, abocadas a expandir sus operaciones en el país. ¿Y la ola de violencia no va a afectar esta tendencia?, le pregunté. Dijo que sin duda, la violencia es un factor importante, y minimizarlo sería irresponsable. Pero en general la violencia se ha limitado al norte de México, Guerrero y Michoacán, mientras que la mayoría de las nuevas inversiones están en el centro del país. Otros economistas me dicen que la reciente caída de la calificación crediticia de EEUU por parte de Standard and Poor’s y sus secuelas económicas probablemente tengan como resultado una valorización aún mayor de la moneda china, que aumentará aún más los salarios chinos.
