Nació en Las Landas, un pueblito de la llanura francesa. Su infancia transcurrió en un paisaje de tierras estériles y despobladas, colaborando con las tareas hogareñas propias de los campesinos que habitaban en la región. Quizás la paz del agreste lugar y el mensaje de tañidos de campanas de los domingos, que llegaban de una capilla distante, modelaron el sentimiento solidario que latía en su corazón. Una ocasional circunstancia, y con el apoyo de sus padres que habían descubierto su clara inteligencia, le permitió ingresar en el Colegio Franciscano de Dax, en cuyas aulas cimentó una esmerada educación. La vida lo conoció como Vicente de Paul, nacido el 24 de abril de 1581, y a su muerte la gloria lo bautizó San Vicente de Paul por su amor al prójimo. El Santo organizó la Asociación de Damas de la Caridad convocando a señoras que pertenecían a familias influyentes de París con el propósito de obtener fondos y ayudas para obras de beneficencia y fundación de hospitales y asilos para huérfanos y ancianos.

En 1887, de la mano de la fe y del amor que nutría su alma, tuvo presencia en San Juan la misión silenciosa y fecunda de la Sociedad de San Vicente de Paul con la creación del Consejo Particular y de la Conferencia de Trinidad que en el transcurso de más de un siglo cumplieron acciones de carácter material y espiritual procurando morigerar falencias de sectores humildes. La filantropía de una dama sanjuanina, la Sra. Mercedes Zavalla de Valentino, donó al Consejo Particular de la Sociedad un predio ubicado en calles Matías Zavalla y San José, próximo a Avenida del Libertador San Martín en Desamparados, en el cual el tesón de las asociadas de la entidad con la adhesión de la comunidad, construyeron un moderno edificio en el que se podrá concretar el anhelado proyecto de vestirlo con la tibieza de un hogar de puertas abiertas al abrazo solidario.

La historia definió el perfil del Santo: "Parece casi imposible que un hombre de humilde origen, sin fortuna y sin las cualidades que el mundo más aprecia, haya sido capaz de realizar solo una tarea tan extraordinaria como reavivar la caridad en el corazón de la gente. San Vicente de Paul fue uno de esos instrumentos de la Providencia".