Una visita a México no sólo sería una señal de que no ha tirado la toalla ante los votantes hispanos, que están apoyando al presidente Barack Obama en un 63%, contra un 27% para Romney. También sería una señal de que Romney entiende que algunos de los mayores desafíos y oportunidades para Estados Unidos se encuentran en este país. El próximo presidente, sea Obama o Romney, tendrá una ventaja en las relaciones entre EEUU y México: empezará su período casi simultáneamente con el nuevo presidente mexicano, lo cual permitirá que ambas gestiones se embarquen en nuevas y más audaces iniciativas.

Según colaboradores de Enrique Peña Nieto, el nuevo gobierno de México estará ansioso por aumentar el comercio bilateral con Washington y participar en la propuesta de la Alianza Trans-Pacífica, que crearía el bloque de libre comercio más grande del mundo en la cuenca del Pacífico. México es el tercer socio comercial de EEUU, después de Canadá y China, con u$s 200.000 millones anuales en exportaciones estadounidenses. EEUU exporta más a México que a Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia y Polonia juntos, según datos de Washington.

Además, los enormes descubrimientos de yacimientos petroleros y de gas en México y Brasil convierten a Latinoamérica en una fuente mayor de energía, reduciendo la dependencia de EEUU del petróleo de Medio Oriente. Ya la mitad de las importaciones estadounidenses de petróleo proceden del continente americano. También está la llamada "’agenda negativa” -drogas, violencia, inmigración ilegal y contaminación ambiental- que debería colocar a México y el resto de Latinoamérica a la cabeza de las prioridades estadounidenses en política exterior.

Cuando pregunté por qué Romney omitirá a Latinoamérica en su gira, su vocero, Alberto Martínez, me dijo que "el gobernador Romney ha puesto mas énfasis sobre Latinoamérica durante esta campaña electoral que el presidente Obama durante sus cuatro años de gobierno”. Agregó que "mientras el presidente Obama ha descuidado a Latinoamérica, el gobernador Romney ha elaborado un plan detallado para ampliar los vínculos económicos, apoyar a sus aliados, y crear alianzas para enfrentar los problemas mutuos del narcotráfico y la criminalidad. El gobernador Romney convertirá a nuestras relaciones con Latinoamérica en una prioridad esencial”.

Mi opinión: Es cierto que Obama no presta mucha atención a Latinoamérica, ni lanzó ningún proyecto ambicioso para aumentar el comercio regional, comparable con su propuesta Alianza Trans-Pacífica. Sin embargo, Obama selló acuerdos de libre comercio con Colombia y Panamá, y como presidente hizo cuatro viajes por la región. Además, mientras Romney antagonizó a muchos hispanos con su dura retórica anti-inmigrante, la reciente decisión de Obama de detener la deportación de 800.000 estudiantes universitarios que fueron traídos de niños a EEUU ha sido aplaudida por la mayoría de los latinos.

No tiene nada de malo que Romney haga su muy publicitado viaje, y que trate de posar ante las cámaras con líderes extranjeros para contrarrestar las críticas de que tiene poca experiencia en política exterior. Pero el mundo -y el electorado estadounidense- han cambiado. El candidato republicano debería ir a su agente de viajes y pedirle iniciar su gira en México.

"LATINOAMÉRICA crece a un promedio del 4% anual. Desde 2003, cerca de 73 millones de habitantes salieron de la pobreza, según el Banco Mundial, creando una nueva clase media en la región.”