Es la primera vez que una cumbre de tal magnitud aborda de frente un tema tabú, y hay varios factores no relacionados que posiblemente coloquen este debate en el centro de la agenda diplomática regional a fin de año o principios de 2013. En una reunión a puertas cerradas durante la Cumbre, los presidentes acordaron pedirle a la OEA que haga un estudio sobre la guerra contra las drogas, y ofrezca soluciones alternativas. Los presidentes no dieron detalles acerca de cómo será el estudio, ni cuándo debería estar listo.
Intrigado, llamé al titular de la OEA José Miguel Insulza y le pedí detalles. Los escépticos dicen en Cartagena se hizo lo que los presidentes hacen cuando no saben cómo resolver un problema: encargaron un estudio y patearon el problema para adelante. Este proceso puede durar años, dicen los críticos, pero los que buscar alternativas señalan la pro-legalización está ganando impulso, y que el estudio de la OEA le dará mayor legitimidad.
Hace una década, el debate sobre la legalización se limitaba a los círculos académicos. Después, en 2009, tres ex presidentes -Fernando Henrique Cardoso de Brasil, Ernesto Zedillo de México y César Gaviria de Colombia- emitieron una declaración conjunta en apoyo de la despenalización de la marihuana. Más tarde, otro ex presidente mexicano, Vicente Fox, hizo una propuesta aún más osada: legalizar todas las drogas. Este este año, por primera vez, un presidente en funciones -Otto Pérez Molina, de Guatemala- pidió que se estudie la posibilidad de una legalización de las drogas. Poco después, el presidente colombiano Juan Manuel Santos dijo que propondría un "debate serio” sobre el tema en la Cumbre de Cartagena, que terminó con el pedido a la OEA.
Cuando le pregunté a Insulza sobre el estudio, respondió que "queremos terminarlo para fin de año, y hacerlo público para marzo del año próximo”. Será exhaustivo e investigará el negocio del narcotráfico, el éxito o el fracaso de varios países europeos que han experimentado la descriminalización, así como los medios para mejorar la educación, la prevención y la rehabilitación”, dijo. "La idea no es decirles a los presidentes lo que hay que hacer, sino ofrecerles un menú de opciones”, añadió Insulza.
Los estados de California, Oregón y Washington incluirán propuestas para legalizar la marihuana. Si en las elecciones de noviembre ganara alguna de estas propuestas, se fortalecería la pro-descriminalización y se debilitaría el apoyo a América latina a las políticas actuales. ¿Para qué luchar contra algo que es legal en EEUU?, preguntarían muchos. Y la OEA podría incluir la despenalización de la marihuana en su "menú de opciones”, dándole mayor legitimidad a esa alternativa. No creo que la despenalización generalizada sea buena idea, pero si el estudio concluye que la legalización de la marihuana le daría a los países más recursos para combatir la cocaína o la heroína, sería una alternativa en la guerra contra las narcos que está costando tanta sangre, con tan pocos resultados.
