Uno de los caminos para facilitar la comprensión de los procesos que conducen a los problemas ambientales de hoy, es plantear como eje de análisis, el tema de la relación sociedad-naturaleza, en sociedades concretas y a través del tiempo. Así, el abordaje de las problemáticas ambientales requiere del diálogo entre las ciencias naturales y las ciencias humanas para lo cual, es necesario transponer las fronteras de una disciplina y construir un nuevo saber transdisciplinario.

En las sociedades capitalistas la unidad entre el ritmo de la naturaleza y el ritmo del hombre se rompen. La destrucción y degradación de la naturaleza que realiza el trabajo capitalizado, se intensifica con la división internacional del trabajo y su internacionalización. Así nos encontramos con la disyuntiva economía vs. ecología. Pero, la verdad es que no deseamos llegar a los extremos, ya que ante el grado de conocimientos que el hombre dispone es mas que prudente pensar que se puede explotar cualquier recurso si se lo hace racionalmente.

Ya hemos tenido una experiencia desafortunada: los algarrobales que además de proveer maderas de calidad, miel y frutos, albergan en sus raíces bacterias capaces de fijar nitrógeno atmosférico en el suelo, fueron diezmados durante la primera mitad del siglo XX. Ahora, su recuperación puede ser una clave para el desarrollo sostenible de nuestra región.

De acuerdo a un informe de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, el estado de los recursos naturales en este ecosistema, "…proyecta tendencias preocupantes vinculadas a las áreas boscosas nativas. De continuar las actuales políticas económicas, sociales y ambientales, la degradación del ecosistema resultará de consecuencias irreversibles".

Con preocupación notamos en la provincia el avance de los emprendimientos agrícolas de medianas y grandes empresas con producción y tecnología moderna, incompatible con el bosque nativo y de relativo valor social y económico regional.

En los últimos años ha aumentado la degradación creciente de las áreas del semiárido y lo mas serio, a nuestro entender, es que estos proyectos no están sometidos a los estudios de impacto ambiental. Eco-Club San Juan ha solicitado en diciembre pasado, al Consejo Provincial de Medio Ambiente, organismo asesor del Poder Ejecutivo, que haga cumplir a estos proyectos con lo establecido en la Ley Nº 6571 de Evaluación de Impacto Ambiental. Y por si fuera poco debemos sumar otros procesos humanos de la desertificación, como son: aumento de la salinización de los suelos por malas prácticas de riego; frecuencia de incendios; aumento de contaminación por mal uso y abuso de agroquímicos; estructura de tenencia de la tierra cuya inseguridad establece una importante limitación al desarrollo; sistemas ganaderos extensivos cada vez menos productivos, con lo cual se destruye la renovabilidad del bosque.

Por ello, alentamos al Gobierno de la provincia a que tomen medidas urgentes para revertir la grave situación provocada por el avance de la actividad agrícola sobre ambientes frágiles, sin tomar en cuenta prácticas agronómicas que podrían compatibilizar las necesidades de una mayor intensificación productiva con la preservación de los recursos naturales.

También a establecer un ordenamiento territorial para el uso sostenible de los recursos en tierras degradadas. Desarrollar y aplicar un sistema que promueva la remediación de los suelos degradados y desarrollar un sistema de alerta temprana y predicción de eventos climáticos extremos. Finalmente recomendamos a los organismos financieros nacionales y regionales que incorporen el manejo sostenible de los suelos en sus prioridades de acción, mediante el establecimiento de líneas de crédito para este fin.