El desarrollo agropecuario argentino es ponderado por optimizar cosechas mediante avances tecnológicos en la investigación y desarrollo productivo. La mecanización, desde la siembra y riego, hasta la logística e industrialización alcanzada por el campo tienen liderazgo mundial. La premisa de alimentar a un mundo creciente y la necesidad del país de llegar a nuevos mercados externos y obtener divisas genuinas, es un reto que el agro está en condiciones de afrontar si las políticas para el sector rural se transforman en un estímulo para la mayor inversión.
En la clásica Expoagro 2015, el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Rubén Ferrero, expresó que nuestro país puede duplicar la exportación de agroalimentos y, además, la producción de grano puede crecer un 50%, según lo señala el documento "Argentina: Potencia Mundial Productora de Alimentos – Programa de Políticas Estratégicas". El objetivo principal de este trabajo es aumentar la producción de todas las cadenas del sector agropecuario hacia 2020, al observar que se dispone de recursos naturales y capital humano de excelencia que le brinda ventajas competitivas mundiales para la producción de alimentos.
Los objetivos citados por CRA apuntan a incrementar la superficie sembrada en más de un 20%, aumentar la producción de granos en más de un 50%, elevar la producción de carne bovina en un 30%, crecer en producción láctea más de un 50%, duplicar las exportaciones de los agroalimentos, aportar un piso de crecimiento del PBI nacional del 2% e incrementar el empleo más de un 20%, en un programa acorde con la demanda internacional.
Actualmente Argentina produce alimentos para atender las necesidades de más de 400 millones de personas y dadas las condiciones naturales, el capital humano y las perspectivas de demanda internacional, si se dispone de un adecuado marco institucional, el sector agropecuario y agroindustrial tiene el potencial de producir alimentos para más de 600 millones de personas.
Todo depende de las políticas que ayuden a alcanzar estos objetivos, como la eliminación de los impuestos distorsivos, las restricciones a los mercados externos, elevar los reintegros a la exportación a los máximos permitidos y armar programas de promoción de productos agroalimentarios argentinos a nivel global.
