La enseñanza de la ética en las instituciones educativas requiere de un mayor tratamiento y disposición práctica para transferir sus efectos y alcances al medio social. Como expresara la alumna Gabriela Heredia, en la Escuela España de Pocito, del Nivel Secundario del Año 6to 1era (Sobre el Libro "Criticas de las razones de educar”, de Carlos Cullen) "La formación ética y ciudadana no solo debe recaer en la escuela sino también en el entorno familiar donde se comienza con las primeras enseñanzas. El mandato de la escuela no solo tiene que ser la formación de la persona y del buen ciudadano sino también y no menos importante, el dejar buenas enseñanzas. Es necesario que en la escuela se alfabetice en formación ética y ciudadana”.

La reflexión constante y la elaboración de conceptos que define o expresa con palabras, gestos y acciones el modo de ser ético, traduce en la praxis la revelación y ejemplificación significativa de los actos humanos, por otra parte, su adaptación a los ámbitos donde se desarrollan las actividades humanas modelan en convivencia, el estar con otros, trabajar en grupo y formar parte activa de la sociedad. Sin una "Ética de referencia” las acciones pasan desapercibidas y sus significados son ignorados. Recordemos que parte de nuestras costumbres y tradiciones toman de la moral el obrar recto y honesto comportamiento para el bien común.

La escuela debe ser un espacio de encuentro de lo que pasa en el tierra, donde se confrontan a diario, problemas y conflictos para comprender sus orígenes y educar en perspectiva para dar respuesta a realidades que el educador debe enfrentar según la contingencia o situación límite, posibilidades, circunstancias y momentos que requieren una inminente atención; urgencias o probabilidades por acontecer y que por su inmediata resolución exigen una alternativa oportuna para "romper” con la inmovilidad o encierro de la solución.

La escuela, no puede decaer en su legado ético, porque es desde ella el ámbito que podemos juzgar con razones sobre la legitimidad de los objetivos para desarrollo del milenio. Por ella todo ser humano está llamado a la vida de los principios morales.

Esta época que vivimos presenta un contexto tan complicado y tanto difícil de resolver de parte de las autoridades educativas por lo que proponer una educación combinando métodos en una pedagogía de vanguardia sería un verdadero desafío para los superiores en educación ya que los acelerados cambios en nuestra sociedad y el advenimiento y desarrollo de las nuevas tecnologías que se suceden continuamente, han puesto de manifiesto la enorme gravitación que sobre toda la sociedad y las instituciones tienen la enseñanza y el aprendizaje.

Una manifiesta inquietud se advierte hoy en los pasillos de las escuelas primarias, secundarias y en la misma Universidad, que no solo se relaciona con el carácter pedagógico, sino también administrativo de la gestión educativa. La actividad directiva y de supervisión que reconoce en sí, el mismo ejercicio docente, se vincula con una cadena de problemáticas que ponen de manifiesto que la gestión educativa, necesita en forma inmediata de profesionales especializados en pedagogía y no de profesiones independientes o de otras ciencias auxiliares de la educación para poder desarrollarse. De esta forma se traduce el reconocimiento de la labor específicamente pedagógica de quienes son profesores especializados en didáctica y metodología de la enseñanza para una eficaz orientación educativa.

Sin una ética fundante, se debilita todo el sistema educativo.

(*) Pedagogo, filósofo. Escritor.