Donde se juntan Mitre y Mendoza, esa mañana "Cachi" no ha amanecido. Ante una ausencia tan notoria, las calles pueden conducir a cualquier parte. Como una nota necrológica, en un espacio generoso reservado a los importantes, el diario comenta su muerte ocurrida, justamente, el Día del Animal. Las bocinas preguntan en vano por él. No hay quien se haga cargo de su extinguido lenguaje. Las motocicletas no pueden esquivar su sombra. Con sordina, la mañana se ha despabilado en lágrimas, y es posible que a eso de las doce haya una manifestación de palomas en la plaza, preguntando por sus hostigamientos y protestando por el silencio que no han pedido y los desbandes que han comenzado a extrañar.

Funerales de otoño amarillean en derredor de la fuente. Desde una nubecita negra se ha descolgado un mensaje final que cae a cántaros sobre el kiosco de Lobos. Quienes presenciamos el romance de ese animal con esa esquina, añoramos por lo bajo. Hay automóviles que reclaman sus ladridos atrevidos porque no se acostumbran a pasar por allí como si nada.

Una señora cabizbaja lo busca en aceras y rincones. Como se sabe que este perro vivía allí y nunca podría ser sacado de ese sitio, nadie arriesga preguntar por su ausencia. No se trata esto de una pirueta al cariño al paso que todos le hemos prodigado; es más que eso: nos ha dejado sin enterarse que no será olvidado; el amor nos salva, nos pertenece, nos realiza, la memoria nos reconstruye.

Como un navío pintarrajeado a mano en canela y negro, toma altura "’Cachi” cercado por lealtades y caricias de la gente sensible y preguntas de los niños. Una pajarera de otoños se ha armado en sinfonía para agasajarlo en la cúspide del azul, porque los perros también tienen a Dios. Mientras, desapercibido de dobleces e imposturas, él pisa estrellas como quien planta jazmines en un territorio donde el hombre sólo ama y sueña. ¡Ladra "’Cachi”, que ése es tu himno y tu caricia! ¡Vuelve, Cachi, cuando la ternura se quiebre de exilios en las madrigueras del tiempo, y por esas calles de San Juan se convoquen procesiones de palomas tristes y mañanitas huérfanas!

(*)Abogado, escritor, compositor, intérprete.