Carl Sagan, físico, exobiólogo, astrónomo y escritor ya fallecido, ha sido una de las mentes más brillantes en los últimos 80 años. Como científico, fue promotor del proyecto SETI (Búsqueda de inteligencia extraterrestre); diseñador de la misión Mariner 2 a Venus; de las misiones Mariner 9, Viking 1 y Viking 2 a Marte; de las misiones Voyager 1 y Voyager 2 y de la sonda Pioneer destinadas a comprobar las radiaciones magnéticas emitidas por Júpiter y Saturno. Como investigador propuso por primera vez, que el efecto invernadero era provocado por el dióxido de carbono, como también, que los peligros de un posible invierno nuclear en la tierra, podrían estar vinculados a los cambios climáticos producidos en Marte y Venus.
Este iluminado pensador, realizó enormes aportes en el campo de la astronomía y la astrofísica y realizó una extraordinaria contribución, para conocer más en profundidad lo que representa el pensamiento del ser humano. El ensayo sobre la evolución del cerebro humano y la inteligencia "Los Dragones del Edén" y la serie televisiva "Cosmos: Un viaje personal", dan testimonio de ello.
Caracterizado como un científico escéptico, con un fuerte predicamento en contra de las pseudociencias y las religiones, desde mi pobreza intelectual fue a mi entender, el único que ha sido capaz de demostrar desde lo más simple y trivial y desde lo mas encumbrado del pensamiento ilustrado y racional, la existencia de Dios.
Advertido en que el desarrollo de la ciencia ha permitido conocer todos y cada uno de los elementos que conforman armoniosamente al cuerpo humano, se dispuso a incorporar frente a un recipiente, en forma exacta y estequiométrica, uno a uno y hasta el más mínimo de los componentes, que constituyen nuestro cuerpo humano. Luego de concluir su incorporación comenzó a batir y batir, esperando la aparición del hombre que desde el pragmatismo de la teoría de la evolución y del materialismo filosófico, era augurable y esperable. Pero esto no ocurrió así, porque nuestra existencia que escapa absolutamente a nuestra condición y dimensión humana, tiene que ver con un todo Creador, con un ser superior, con la existencia de Dios.
He querido aludir a este pensador, porque siento la necesidad de manifestar que cuando como padres anhelamos el nacimiento de un hijo, lo que efectivamente esperamos es el nacimiento de una nena o un varón y cuando participamos de un evento matrimonial, lo que efectivamente aguardamos es el matrimonio entre un hombre y una mujer. Estimo con el respeto de quienes piensan diferente, que ésto es lo natural ya que cualquiera otra opción que solo puede ser concebida desde nuestro limitado mundo terrenal, no solo atenta contra la esencia misma de nuestro género, sino que en contra de la propia existencia y perduración de nuestra especie.
Sin embargo tampoco dejo de desconocer, que es la propia naturaleza la que nos muestra que la diversidad forma parte de una realidad que no podemos ocultar y que ésta diversidad, se puede observar en la existencia inesperada de un trébol de 4 hojas o, en la presencia de una palmera de 2 brazos, cuya suerte de rareza y singularidad es posible que pueda ser concebida, desde la propia degeneración (genes) o mutación, que sufre la propia especie.
En esta línea de reflexión, por un principio de realismo no me preocupa la existencia del movimiento Gay, que forma parte del debate mediático que se ha producido. Y no me preocupa, porque éste movimiento consustanciado con sus reclamos, no representa en su esencia más pura y más noble, un movimiento de derechos civiles, ni un movimiento de liberación sexual, representa una revolución moral, dirigida a cambiar la visión moral, que la inmensa mayoría tiene sobre y respecto de la homosexualidad.
Por esta razón, el problema medular del debate político que hemos observado a nivel nacional, no lo representa ni la envergadura de una manifestación, ni las especulaciones de quienes ilusamente por sobre lo trascendente de esta discusión, privilegian algunos votos.
Las parejas del mismo sexo que forman parte de nuestra sociedad, no pueden estar ajenas a los beneficios y ventajas relacionadas con temas como la tributación, derechos de herencia, pensiones, obras sociales, políticas migratorias etc., pero dar solución a esta realidad no implica aceptar y convalidar, la idea del matrimonio homosexual.
