Es fácil a veces decir "hay droga”, o dictar una sentencia verbal, sin ser conciente de cual es la realidad del lugar, los problemas sociales y la dejadez por parte de los padres en los controles de los hijos. Pero mas allá del Cambáis o el paco, el éxtasis y la cocaína, está otra droga tanto o mas peligrosa, que es el alcohol, con el agravante que es de venta libre pero con ciertas limitaciones.

El alcohol es la droga más comúnmente utilizada entre los adolescentes. La mayoría de los adolescentes han consumido alcohol para cuando empiezan el último año de la escuela secundaria. El costo del consumo de alcohol por los menores de edad es muy real. Las heridas y lesiones son la principal causa de muerte entre los jóvenes, y el alcohol es la principal causa de heridas y lesiones. El uso precoz de alcohol entre los jóvenes los pone en riesgo de desarrollar alcoholismo. De todos los jóvenes que comienzan a beber antes de los 15 años, casi la mitad se convierte en alcohólicos. Consumir bebidas alcohólicas también pone a los jóvenes en peligro de otros riesgos como el sexo peligroso, las agresiones o ataques, problemas con sus estudios y problemas jurídicos.

Los adultos desempeñan un papel clave en el consumo de alcohol de los menores. Lamentablemente, casi la mitad de todos los bebedores menores de edad reportan que consiguen el alcohol por parte de un adulto. Sin embargo, los adultos también juegan un papel importante en la prevención del consumo de alcohol. Aquellos chicos cuyos padres se interesan en sus vidas son menos propensos a beber. Mostrar interés en la vida de sus hijos puede ser tan sencillo como hablar con ellos. He aquí algunas otras cosas que usted puede hacer para ayudar a prevenir que sus hijos beban.

El consumo de alcohol en los departamentos del este, comienza a los 15 años, siendo adictos al mismo durante su corta vida, que estadísticamente y en general, no pasa de los 37 años. Las causas de muerte son cirrosis, enfermedades de la sangre, y por sobre todo, la muerte en accidentes de transito y suicidios. Durante esos años, engendran hijos con distintas mujeres, en promedio no menos de 8, de esos hijos, uno o dos, poseen enfermedades a la sangre, padecen de convulsiones o son especiales. Esto, por cierto, se tiene que hacer cargo el Estado, ya que no poseen recursos para su tratamiento, y encima, no tienen conciencia del cuidado de los mismos. Ni hablar de los actos de violencia que ejercen sobre las mujeres, que hoy ocupa un nivel critico, y es paleado por el dispositivo del área de mujer, niñez, adolescencia y familia que el Estado nacional y provincial incentivan.

El alcohol hoy posee un aditivo explosivo, que es el clorazepam, este coctel es consumido por los jóvenes con las consecuencias visibles por todos. Esta droga, que si bien no es de venta libre, es poseída por casi todos los padres. El ribotril es un caramelo corriente, como paleativo del stress y las depresiones de la vida moderna.

En definitiva, hoy el enemigo es el alcohol, debiendo ser combatido con todas las armas posibles, sin dejar el control de venta de drogas, si el cual debe ser denunciado, y no limitarse a decir que donde hay dos zapatillas colgadas en un cable, hay un vendedor de droga. El doctor Luis Risco, psiquiatra especialista en trastorno bipolar de la Clínica Psiquiátrica del Hospital Clínico Universidad de Chile, explica que "cuando hay una interacción entre clonazepam o cualquier benzodiacepina con alcohol, resulta una combinación bastante dañina porque ambos son depresores del sistema nervioso central.”

Las sustancias depresoras provocan la disminución de la actividad del sistema nervioso central, lo que puede desencadenar desde una marcada somnolencia hasta la caída en coma. En el caso del coma, podrían perderse o menoscabarse, temporalmente, funciones de carácter vital, como las cardiovasculares y la respiración. "La ingesta desmedida de alcohol junto con clonazepam puede conducir a un problema cardiorrespiratorio serio”, puntualiza el psiquiatra, quien añade que en ocasiones puede producir la muerte del intoxicado.

Hora bien, es verdad que sin el interés en los hijos, no hay remedio posible. La libertad excesiva es una implosión que hoy detona en el seno familiar y el día de mañana en la sociedad misma. Los problemas son trasladados a las escuelas, siendo la maestra hoy, en muchos casos, lo único que para el embate y asume los controles. La maestra de escuela publica hoy es verdadero mecánico que posee el Estado, encontrándose con situaciones de alcoholismo, violencia, y el enojo de los padres ofuscados porque sus hijos no responden como deberían, las maestras hoy hacen patria.

Es en tan preocupante, que amerita una medida extrema, sin dejar de lado la actividad de controles de la Policía, también necesitamos la colaboración de la familia, y la sociedad toda. Es un problema que no es ajeno a nadie y que cualquiera puede padecer.