Conscientes de la enorme importancia que tendría la incorporación al país del desierto patagónico, los hombres de Mayo dispusieron las incursiones del Coronel Pedro García por esas tierras. Era el principio de una conquista que intentó Juan M. de Rosas en 1833 pero concretada por el Gral. Roca un día de abril de 1879. La hora de la conquista del Desierto había sonado. Pero había sonado también la hora de la conquista espiritual prevista por Don Bosco desde Europa. Cuatro años antes de la campaña militar, el cónsul argentino en Italia era informado de los vivos deseos de la nueva Congregación Salesiana de establecerse en territorio argentino, especialmente en la Patagonia. Muchas empresas se enriquecieron de los sucesos que parecen productos de ficción o reveses programados por algún novelista. En 1520 la odisea de Magallanes culmina con una sublevación y varios asesinatos. En 1535 el navegante portugués Alcaba fue apuñalado en Punta Arenas por sus tripulantes. La leyenda de una Ciudad de los Césares atrae la codicia de los corsarios, empezando por Francick Drake, como si la conquista de estas tierras exigieran un previo tributo de sangre. Pero por sobre estos acontecimientos y de espaldas a tan trágicos antecedentes, el 24 de mayo de 1879, hace 33 años, los discípulos de Don Bosco llegaron a la Patagonia. Inaugurando su vida misional, 900.000 Km2, y mas de 38.000 habitantes, será su escenario. Decía Monseñor Duprat: "Una tierra sin un sólo sacerdote, ni maestro, ni escuela, sin hospital, la Patagonia era un desierto físico, pero también espiritual y cultural”. Las misas celebradas al descampado, el bautismo de decenas de niños son las primeras banderas de una epopeya. La acción sacerdotal va más allá de la práctica religiosa, coincidentes con las tareas de evangelización en 1880 a través del Padre Fagnano. La creación del primer observatorio astronómico del Sur en 1883, es una muestra apenas del espíritu que anima a los salesianos. La entrevista de monseñor Cagliero con el presidente Roca , tuvo lugar en 1886 con ciertos nubarrones, que luego a través del diálogo se dispersaron. "Me recibió con un rebencazo y me despidió con un abrazo” diría Cagliero luego de la entrevista. Por fin hay un idioma común, un solo lenguaje en el que se expresan los misioneros y las nuevas generaciones aborígenes; Ceferino Namuncurá constituye el signo más evidente de una integración cultural y espiritual que los Salesianos extenderán hacia todas direcciones. Tenían delante suyo un helado desierto, y para derrotarlo accedieron a la ímproba tarea de organizar un mundo y arrancarlo de cero. Fueron ellos los que instalaron las primeras centrales eléctricas, los que abrieron rutas camineras y los que aportaron los postes telegráficos y telefónicos a muchas poblaciones. Difícilmente haya en esta región una obra que no lleve el sello de esta vocación creadora y civilizadora. Ellos hicieron realidad el profético sueño de Don Bosco. Las cartas que el padre Santiago Costamagna dirige al Santo informan vivamente sobre los contornos más espectaculares de la acción misionera… "Por tanto, después de un largo y desastroso viaje, las puertas de la inmesurable Patagonia están abiertas a los Salesianos”, le diría. Escribir sobre cuanto hizo esta Congregación obligaría a proyectarse hacia un libro. La cruzada Salesiana fue decisiva para la transformación de un mundo cuya faz fue la miseria, el atraso y el abandono.
