Un estudio realizado por la consultora Gallup International en 30 países señala que el 81% de los encuestados votaría por Obama y el 19% por Romney. El mayor apoyo al presidente de Estados Unidos, superando el 95%, se da en Alemania, Holanda, Portugal, Islandia, Irlanda y Dinamarca.

Cuatro años atrás, cuando Obama compitió con McCain, también el demócrata tenía cuatro votos por cada uno del republicano y en la elección de Bush contra Kerry, la relación era casi la misma. Las últimas tres elecciones presidenciales estadounidenses se han globalizado a través de los medios de comunicación y ello ha permitido medir a través de sondeos cómo votaría el resto del mundo.

Cuatro años atrás, la primaria entre Hillary y Obama fue la primera globalizada, adquiriendo interés mundial a través de la televisión. La opinión internacional, tan marcadamente favorable al candidato demócrata, es similar a la que se registra en las minorías dentro de los EEUU: tanto hispanos como afros, votan por Obama siete sobre diez. Dado el firme apoyo que la minoría da a los demócratas, algunas estimaciones demográficas llevadas a la política sostienen que esta es la última elección que podría ganar un republicano. Es que el aumento de los hispanos, a través de mayor natalidad e inmigración, proyecta un firme aumento del porcentaje de estos votantes en los próximos años.

El rol de los debates televisivos ha cambiado el resultado en dos de las nueve elecciones. La primera, en la que tuvieron lugar debates en TV entre los dos candidatos fue la de 1960, cuando Kennedy le ganó a Nixon por sólo 200.000 votos, por el mejor desempeño del primero ante las cámaras. La segunda oportunidad fue en 2000, cuando Bush hijo se impuso a Gore, quien era el candidato favorito por haber sido el vicepresidente de Clinton, mejorando el republicano en los sondeos y finalmente ganando una controvertida elección, resuelta por muy pocos votos en Florida.

El primer debate fue ganado por Romney quien, contra lo esperado, apareció más firme y mejor preparado. El segundo debate mostró a Obama más firme. El tercero, al que llegaron empatados en los sondeos, no arrojó cambios sustanciales, pero desde ese momento, Romney sigue pisando los talones a Obama, con un respaldo popular del 47% en las últimas encuestas, idéntico al del presidente. De ahí que ambas campañas enfrenten estos días de vértigo, en las que no escatiman esfuerzos para asegurar la victoria en estas elecciones.