
Lamentablemente un Boca-River o River-Boca se vive como una guerra. En la jornada del pasado viernes 2 de noviembre el presidente Mauricio Macri informó a un medio periodístico radial que los próximos encuentros deportivos por la final de la Copa Libertadores de América se realizarían con la hinchada visitante al equipo adversario. Teniendo en cuenta el peso que en estas circunstancias tiene la educación informal como sistema pedagógico paralelo, cabe una reflexión más que oportuna ya que tal afirmación contradice todos los principios de la prevención para un público -el argentino- que no está para nada preparado para semejante espectáculo deportivo y menos aún para un primer encuentro entre Boca y River y un segundo River-Boca, dado el clima de violencia que se vive al momento de expresar las emociones reprimidas.
De hecho el pasado 1 de noviembre se jugó Rosario-Newell’s por la semifinal de la Copa Argentina, antitéticamente sin público y a puertas cerradas. Es que nuestro Presidente no sabe absolutamente nada acerca de "la educación para un fútbol sin guerra" cuando es obvio que la violencia está instalada en nuestro medio. Cítese los enfrentamientos campales entre grupos intencionados y la policía por dos veces en el Congreso, diciembre 2017 y octubre 2018. Es más y aunque no ocurriese nada durante estos espectáculos deportivos los riesgos son incondicionales.
Para ello voy a citar una reseña de la consideración oportuna acerca de tales en referencia a este deporte o juego, el más popular del mundo:
1- Siglo XVII. Descripciones extraídas de varias obras de la época dan pie a considerar la posibilidad de que el fútbol fuera una práctica habitual en la Europa renacentista. Y al desarrollarse las competiciones entre localidades vecinas, los encuentros solían degenerar en auténticas batallas campales. Eso provocó que tanto monarcas ingleses como escoceses prohibieran durante largo tiempo este juego.
2- En Reino Unido, a partir de 1916 el campeonato se detuvo por los acontecimientos que estaban ocurriendo en el transcurso de la I Guerra Mundial. Muchos futbolistas profesionales que jugaban en Inglaterra fueron enviados a luchar. A los que no fueron inicialmente les llamaron "traidores".
3- El fútbol en la Segunda Guerra marca en la historia al equipo de los fusilados. En 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, un equipo ucraniano nacido en una panadería se animó a vencer a los representantes del ejército de la Alemania nazi. Sus integrantes lo pagaron con la vida. Llamado el Partido de la Muerte fue un partido de fútbol en el que participó un conjunto de prisioneros de guerra ucranianos y soldados de la Wehrmacht. Los jugadores ucranianos derrotaron a los alemanes, a pesar de conocer las consecuencias que esto traería.
Hoy tenemos la oportunidad de rever tal determinación y dejar las cosas como están, no hay nada que demostrarle al mundo de lo que somos capaces o de las garantías que hay que dar. El argentino tiene primero que aprender a como dé lugar, luego practicar lo aprendido y por último ejecutarlo eficazmente y demostrar ante la ciudadanía que es capaz de asimilar un aprendizaje.
