
Como docente fui parte de diversas propuestas para trabajar de forma inclusiva en el aula en la búsqueda de un modelo que habla de modificar el contexto en lugar de modificar al individuo. Un modelo que percibe la diversidad como una parte más de la realidad humana y que valora y aprende con las diferencias. La inclusión de las aulas depende de muchos y muy variados factores, como el contenido del aula, los métodos de enseñanza, la organización de clase. Sin embargo, lo realmente importante es creer en el valor de la inclusión de todo ser humano. Orientar la escuela al bienestar de todo alumno, y entenderla como un actor de transformación social en el que cada individuo tiene algo que aportar y crece como persona mediante su interacción con los demás. No sólo insertar a un niño/a o adolescente en el espacio escolar e implementando adaptaciones curriculares.
> Un buen comienzo de gran utilidad
Conocer al alumnado
Recordar que no todos se encuentran en la misma situación y no todos trabajarán de la misma forma. El primer paso es conocer bien las posibilidades y necesidades de cada uno. Realizar un profundo trabajo de observación y una evaluación al comienzo de cada curso y de cada unidad, que será de gran ayuda a la hora de graduar los diferentes tipos de actividades a desarrollar.
La diversidad, toda una fortaleza
Transmitir (¡y creer!) que las diferencias que existen entre las personas son un valor positivo, que enriquece el grupo. Si nuestros niños y jóvenes perciben que vivimos las necesidades de cada uno de ellos como una carga o un inconveniente y que lo único que aporta es más trabajo, será difícil hacerles creer lo contrario por medio de la teoría. Que sientan que pertenecen a ese lugar.
Metodologías más activas
Las metodologías que promueven la participación del alumnado con la realización de actividades reales, actividades con contenido significativo que fomentan el pensamiento crítico y colaborativo, permiten que los estudiantes sean los protagonistas de su propio aprendizaje y que cada uno aporte lo mejor que tiene.
Evaluación
Para poder tener en cuenta las características y necesidades de todo el alumnado, debemos pasar de una evaluación tradicional centrada en la calificación a una evaluación que permita aprender del error. Asociar la evaluación al aprendizaje y no a la sanción o fracaso permite que los estudiantes pierdan el miedo a intentarlo y que cada uno pueda aprender a su propio ritmo.
Actividades propuestas por nuestros estudiantes
Consultarles a ellos para que sugieran qué tipo de actividades les gustaría realizar. Es importante que se sientan protagonistas en el aula, por lo que dejar que fomenten la creatividad, motivación e iniciativa y propongan actividades para trabajar contenido de las asignaturas puede ser una genial idea.
Tutorías grupales
Se guardará un tiempo entre horas lectivas para hacer tutorías con todos los miembros de la clase y así promover las dinámicas grupales, que nos permitirán conseguir que los alumnos y alumnas se conozcan mejor, que interactúen de forma positiva, que estén motivados para trabajar en equipo, que tomen decisiones consensuadas.
Establecer metas factibles y medibles
Diseñar objetivos alcanzables, pero que impliquen cierto reto y esfuerzo. Además, asegurarse de que todo el alumnado los hayan comprendido completamente: si tienen claras las metas para las que trabajan, será más probable que las alcancen.
Aplicar la Teoría de las Inteligencias Múltiples
Esta propuesta de Howard Gardner permite poner en valor las fortalezas y considerar que todos tienen algo que aportar. Algunos estudiantes aprenden mejor leyendo, otros manipulando, otros dibujando. Presenta el contenido de la materia utilizando diferentes medios para que todos tengan oportunidad de entenderlo de la manera que les resulte más sencilla.
Como sociedad debemos asumir un modelo de sociedad inclusiva, que tiene en cuenta el respeto a las diferencias, los derechos humanos y la igualdad de oportunidades, y comprender los principios de una escuela para todos.
Comunicación con el alumnado
Si buscas que todos tus alumnos y alumnas sientan que forman parte del proyecto común de la clase, es de vital importancia que mantengamos una buena comunicación con ellos. Buscar espacios para poder conversar y compartir sus impresiones, preocupaciones y opiniones. Son los que pueden ayudar a medir si los cambios realizados en la dinámica de trabajo están teniendo o no resultados.
Participación familiar
Los familiares conocen muy bien a sus hijos, pueden ayudar a descubrir cómo trabajan más eficazmente y pueden ser un recurso muy valioso para un docente que está buscando diseñar un aula inclusiva. Establecer con ellos una relación de confianza, manteniéndoles bien informados de todo lo que sucede dentro del aula y pidiendo su compromiso para conseguir algunos de los objetivos del curso.
Estela Jordá Maldonado
DNI: 26.547.736
Docente de la Escuela
Tránsito De Oro de Rodríguez
