Un total de 25 universidades de 15 países de Europa y de otras naciones del mundo occidental, están haciendo una radiografía de la situación de la familia, para determinar cuáles son las principales razones por la que cada vez hay menos casamientos. Si bien los resultados finales de este estudio estarán en condiciones de divulgarse en 2017, el trabajo ya ha aportado suficientes datos para conocer las causas de mayor incidencia en la drástica reducción del número de bodas que se viene observando.

Si bien en la opinión de 9 de cada 10 personas, la familia es la institución social más importante, es notoria la disminución de uniones matrimoniales, tanto por civil como por la iglesia, fundamentalmente por motivos de carácter económicos. Según las estadísticas que dispone "Families and Societies", entidad encargada de llevar adelante el proyecto de investigación, en la actualidad se celebra la mitad de los matrimonios que se realizaban hacen 25 años. Entre una de las primeras causas está la situación laboral de los jóvenes. Está establecido que hay un 20% que no encuentra trabajo y otro 70% con contratos temporales, con muy bajos salarios, que no garantiza su independencia familiar.

El informe agrega que la incertidumbre económica; la falta de un empleo apropiado y el difícil o casi imposible acceso a una vivienda propia, hace que a los jóvenes le cueste salir del hogar paterno y sigan viviendo en él hasta edad muy tardía. Pero también hay otras razones que condicionan, como es el temor y el miedo a que el proyecto matrimonial fracase, y a no poder realizar aquello que a uno realmente le gustaría.

Más allá de este panorama, también se ha establecido que el matrimonio sigue siendo muy bien valorado, ya que dos de cada tres personas que viven en una unión de hecho lo hacen como el paso previo a la boda. Los investigadores señalan que "la gente quiere tener familia y que se enamora. De la misma forma a la gente le gustaría que su amor durara. Lo que ocurre es que a veces no consiguen afrontar de una manera razonable los problemas que surgen".

En conclusión, hasta la fecha se ha llegado a establecer que los más jóvenes confían en el matrimonio, pero necesitan un mayor apoyo para hacer realidad su proyecto de vida, y en esto necesitan ayuda, tanto de las políticas que los gobiernos pueden poner en práctica como de la Iglesia, con el apoyo que pueda aportar a las personas y a las familias.