Argumentos contra abortistas y quienes omiten la defensa de la vida. Este es el tema central que embarga a un ser humano que hoy como adulto agradece todos los días el hecho de tener vida y disfrutar de la naturaleza junto a sus seres queridos y junto a la sociedad entera.

Primero: La vida está por sobre cualquier valor, interés o situación que enfrenta el hombre. Si toda persona es digna por el solo hecho de existir, cuanto más aquel ser concebido cuya existencia ha venido al mundo en su ambiente natural, el seno de la madre. Si las leyes vigentes, protegen la vida e incluso garantizan la vida del delincuente bajo "el principio de inocencia”, cuanto más deberá merecer quien es absolutamente inocente y por consiguiente, donde están jueces y legisladores, ministerios humanos y de salud que tan sólo de oficio realicen una verdadera defensa a la vida. Para todos ellos y el pueblo entero, ¿Cuál es el principio entonces que defiende al concebido? Ese ser que espera por nacer no ha cometido ningún delito, sólo abrió camino a la vida y frente a todos los prejuicios del género humano. Pero es que más que una opinión es el compromiso de cada uno frente a la vida. La responsabilidad y obligación, de cada joven en cada relación, de cada padre en la educación de cada escuela en la formación de cada universidad en toda profesión, de cada ciudadano en conciencia y convicción de lo que hace, de toda Iglesia de incansablemente y en forma contundente ser no sólo defensores de la fe sino además acérrimos defensores de la vida para cada día del Señor, pues ¿no es Él, el dueño de la vida? Pero es que en primer lugar los gobernantes deberían salir a las calles a defender la vida no sólo el trabajo o la vivienda o el derecho al tiempo libre de descanso.

Segundo: ¿Por qué poner en duda la vida del concebido, y no poner en duda la vida de cada adulto? ¿Quién es el que practica el aborto, quién lo justifica, quién se hace responsable por la vida de ese ser, en definitiva, quién dice o hace lo que se debe hacer para no tener una relación sexual irresponsable que sólo persiga la simple satisfacción y el deseo? El hombre no se resigna a perder la posibilidad de darse todos los gustos y como quiera. Pues, ¿cuál es el destino o futuro de aquel niño que todavía no nace pero que quiere nacer? ¿Qué seguridad le brinda la sociedad, cuando decenas de proyectos en nuestro San Juan no han sido ni siquiera tratados en recinto para convertir en ley por ejemplo: La Ley de protección al concebido para su enseñanza en todos los niveles educativos. Se expidieron dos de las tres comisiones correspondientes del proyecto presentado el 22-07-10 como Expte. Nº 1021 a las 12 horas, que fue tomado por el Diputado Javier Ruiz con el Nº de Expte. 1073 Letra B año 2010 y que por nota elevó al Presidente de la Cámara de Diputados Dr. José Uñac el 4 de agosto del mismo año, proyecto avalado por la diputada Rosalía Garro, no sólo en comisión sino en declaraciones de uno y otro a medios periodísticos. Faltó simplemente una sola comisión que se expidiera, pero no lo hizo. Hoy los diputados, nuestros diputados están en deuda por un proyecto que ellos mismos avalaron y que casi a dos años todavía en el sentir de jóvenes y adultos, ciudadanos de San Juan, futuras familias, no ha sido tenido en cuenta. Lo mismo ocurrió en el 2011 donde la Cámara de Diputados recibió 30 proyectos en defensa de la vida con distintas problemáticas presentadas por jóvenes de distintos departamentos de nuestra Provincia y que fueron archivados sin tratamiento alguno. ¿Qué más le pediremos a los ciudadanos nobles de esta provincia?

Si los grandes pensadores y políticos de nuestro país al producir las leyes, ordenaron, decretaron y establecieron que "Dios es fuente de toda razón y justicia” ¿Cuál es la razón superior del hombre que determina acerca de la vida? ¿Por qué no se manifiestan todos nuestros representantes y lo tiene que hacer el pueblo? ¡Pero donde estamos! ¡En qué mundo vivimos! ¡Qué ejemplo le estamos dando a nuestros hijos!

Si en nuestra responsabilidad de educadores y formadores de conciencias no decimos el compromiso ¿Qué es lo que hay que enseñar?