Los cortes de luz, de esporádicos pasaron a ser casi habituales. Resulta incomprensible que haya familias que carecen del esencial servicio desde hace 40 días en algunos barrios de la Capital Federal. También en San Juan la electricidad sucumbió por segunda vez en una semana afectando a más de 50.000 usuarios.

Quedan todavía muchos días de intenso calor y los especialistas estiman que el próximo invierno podría demandar aún mayor energía eléctrica que los picos registrados durante 2013, cuando según estimaciones privadas se importó 38% más de energía que durante el año anterior. El pasado diciembre, incluso, se importó de Uruguay casi 22 veces la cantidad de electricidad en igual mes de 2012. La creciente demanda describe con crudeza el grado de deterioro del sistema, que pone a la Argentina al borde de un colapso inminente y a todos sus ciudadanos en damnificados crónicos como efecto de un experimento sometido a parches constantes. El país vivirá al borde de los cortes programados, de luz o de gas, cuando haya picos de demanda, porque somos un "’paciente energético” en estado de serio deterioro. Esas son algunas de las conclusiones del último informe del grupo de ex secretarios de Energía que desde 2009 advirtieron que se caminaba hacia un problema descomunal en el sector a causa de las políticas equivocadas.

La crisis eléctrica que comenzó en 2013 llevó a situaciones caóticas y trágicas, y a raíz de ella hubo muertes, como el vecino baleado en un piquete de protestas, los fallecidos por incendios por uso de velas y los ancianos que perecieron deshidratados. El informe muestra además cómo se falta a la verdad en el diagnóstico porque la generación creció apenas 22,3%, muy por debajo de la demanda. La infraestructura de generación operó en 2013 al máximo de su capacidad y todo el sistema funciona desde hace más de 10 años con distorsiones económicas y tarifarias.

Los cortes son la consecuencia de una política oficial irracional que aplicó el Gobierno nacional en estos diez años. Sin un plan estructural, cualquier medida parcial será estéril. Ha llegado la hora de enfrentar esta realidad, sincerándola, asumiendo los costos y explicando cómo habrá de revertirse la situación. Sin más parches y sin volver a trasladar las responsabilidades ni en otros ni para más adelante.