Claro que hubo los discursos habituales de Cuba, Venezuela, Ecuador y otros países autoritarios culpando al "imperialismo” estadounidense de sus problemas internos, pero la mayor parte de lo que ocurrió en la cumbre mostró una clara pérdida de influencia de Venezuela en la región, y un deseo por la mayoría de los países de no antagonizar a los Estados Unidos.

La economía latinoamericana está pasando por uno de sus peores momentos de los últimos 15 años tras el desplome de los precios de las materias primas. Y con China pasando por una desaceleración económica, Rusia en bancarrota y Europa estancada, muchos países latinoamericanos ven el crecimiento de la economía estadounidense como su mejor apuesta para aumentar sus exportaciones y buscar nuevas inversiones.

Estos son los síntomas de los cambios políticos: Venezuela no logró un consenso para una declaración final que condenara el reciente decreto de Obama negando visas de entrada a EEUU y congelando los depósitos bancarios de siete figuras del gobierno venezolano acusados de violaciones de derechos humanos y corrupción. Nicolás Maduro, había propuesto tres párrafos en el borrador de la declaración final en la que todos los países rechazaban las "medidas unilaterales coercitivas” de Estados Unidos.

Sin embargo, Maduro no consiguió un apoyo masivo para esa declaración, ni siquiera para una versión más aguada, que no mencionara a EEUU. En cambio, la cumbre decidió no emitir una declaración final, y solo acordar algunos mandatos concretos, como la creación de una Red Panamericana de la Calidad de la Educación. Tras una declaración conjunta de 26 ex presidentes latinoamericanos y españoles que criticaron a los gobiernos de la región por su silencio cómplice ante el encarcelamiento de líderes de la oposición en Venezuela, varios jefes de Estado tomaron cierta distancia de Maduro en materia de derechos humanos.

Los presidentes del Caribe y Centroamérica, la mayoría de cuyos países dependen de los subsidios petroleros de Venezuela, se reunieron separadamente con Obama en Jamaica y Panamá, y le solicitaron ayuda para resolver sus problemas energéticos. En la Cuenca del Caribe temen que Venezuela recorte aún más los subsidios de Petrocaribe. La economía de Venezuela caerá un 7% este año, lo que sería la crisis económica más dramática en América latina, según el FMI.

Muchos diplomáticos coinciden en que el temor a un desplome económico y político en Venezuela fue una de las principales motivaciones que llevaron a Cuba a negociar una normalización de las relaciones con EEUU, y desarmó el clima antiestadounidense que había en cumbres anteriores.

Mi opinión: Hay un cambio de los vientos económicos en América latina, que se traduce -de manera lenta, pero segura- en nuevos vientos políticos. Antes de la cumbre, muchos pensaban que Maduro se robaría el show obteniendo un respaldo masivo para una declaración final contra las sanciones de EEUU a siete funcionarios venezolanos. Pero no lo logró.

En cambio, el apretón de manos entre Obama y Castro fue el centro de atención de todos. Puede ser el símbolo de un nuevo pragmatismo en las relaciones interamericanas, forzado por la nueva realidad económica mundial.