La crisis por la que está atravesando el sector olivícola de Argentina, golpea muy duro a los pequeños y medianos productores.
Este año un productor normal necesita aproximadamente 7.000 kilogramos de aceituna para obtener una tonelada de aceite (esto es con un rinde de 14,5 a 15% que es lo que se obtiene de la aceituna de variedad Arbequina Catalana en una zona buena). Si a esto se le suma el 20% de los 7.000 kgs. para realizar la elaboración del aceite (fazón, pago con el 20% de aceitunas), un productor necesita 8.400 kgs. de aceituna para obtener una tonelada de aceite.
Hay productores que hace dos semanas recién han podido vender el aceite de oliva de la vendimia del año pasado a un valor de 2.250 dólares la tonelada, pagaderos el 50% del mismo a los 90 días de realizada la factura y el 50% restante a los 120 días de la operación, teniendo que salir a pagar de mi bolsillo el 21% de la facturación que corresponde al IVA.
Si tenemos en cuenta que en nuestro país la inflación anual ronda del 30 al 35%, este desfasaje se come el pequeñísimo margen que puede quedar al productor, después de un año y medio que necesita para recuperar el dinero de la aceituna con la venta del aceite.
Hay casos, como el mío, de productores que durante el 2010 pagaron la cosecha, la cargada y el transporte, todo de contado y en negro, porque nadie hace una factura. Después hemos necesitado 18 meses para recuperar ese dinero con una inflación galopante, lo que indica que como productores tuvimos que poner dinero de nuestro bolsillo (a pérdida) sólo para dar trabajo a la gente. No obstante los productores en este país seguimos siendo mal mirados y castigados con cada vez más impuestos y trabas, sin recibir nunca una ayuda del gobierno.
Esta es una reflexión que tendría que tomar en cuenta el gobierno y los distintos organismos oficiales de control, a fin de conocer en profundidad lo que estamos padeciendo los productores olivícolas.
Aparte de todo lo dicho, nos preguntamos cómo un productor pequeño o mediano puede seguir subsistiendo cuando el valor de la cosecha de aceituna, de la cargada de la misma y del flete para llevar la aceituna a la fábrica, ronda un valor de $0,82 a $ 0,85 centavos por cada kilo de aceituna cosechado y este año se estima que el valor de la aceituna va a estar entre $ 0,90 o $ 1 y la forma de pago el que la venda como aceituna, va a estar en los 6 a 8 meses como mínimo, si es que no es más largo el plazo de pago.
La cosecha, flete y cargada de la aceituna se tiene que pagar de contado y en negro, mientras que al productor el pago se lo hace la fábrica y todo en blanco. Luego a esos cheques, que se reciben en parte de pago, se los deposita en el banco, el cual cobra gastos bancarios, impuesto al valor del cheque y demás impuestos, lo que figura como ganancia porque la cosecha no queda registrada en ningún lugar. O sea que si el productor realiza la cosecha de la aceituna a los valores previstos, perderá dinero.
Dentro de este esquema o panorama, ¿cómo un productor puede seguir pagando impuestos; el canon de riego a Hidráulica; podar las plantas de olivos; fertilizar el cultivo; combatir la cochinilla y el eriófido y, al mismo tiempo, pagar los sueldos a los empleados?
¿Dónde está el Gobierno que pide que estemos al día en los impuestos cuando nosotros necesitamos que el Estado ayude al productor para poder seguir invirtiendo y generando fuentes de trabajo?
Si esto sigue así, no van a quedar productores y vamos a tener que salir a malvender nuestras fincas, destruyendo la fuente de trabajo que logramos generar durante todos estos años. La mano de obra, que nos veremos en la necesidad de despedir, seguramente será absorbida por nuestra minería, que hoy en día parece ser la "niña mimada” del Gobierno. Es en esta actividad en la que el Gobierno tendría que rever los impuestos y con ese dinero recaudado ayudar al productor agrícola para generar fuentes de trabajo genuinas en el área de recursos renovables, y no como la minería que trabaja con recursos no renovables.
En nuestro caso particular hoy en día contamos con una producción de 150.000 a 170.000 kilos de aceituna de las variedades aceiteras, y en muchos casos se ha tomado la determinación de no realizar la cosecha y dejar el fruto en la planta.
Lo que ocurre es que nos estamos preguntando ¿cómo podemos hacer para seguir cuidando otro año más la producción sin tener la seguridad de que en la próxima cosecha no tendremos que tomar la misma decisión, porque el Gobierno nacional no quiera modificar el valor del dólar, mientras que los costos siguen aumentando en pesos entre un 25% a 30% anual.
