Nuestra provincia necesita con urgencia un plan de emergencia de reforestación que involucre, fundamentalmente, a los municipios, asumiendo el elevado concepto de que esa acción implica una misión trascendente en beneficio de todos los sanjuaninos.
La tarea de reforestación tiene vital importancia porque está destinada a repoblar zonas que en el pasado estuvieron cubiertas de bosques y que por distintos motivos sucumbieron o fueron eliminadas. En ello ha influido el interés económico desaprensivo en la explotación indiscriminada de la tala de árboles para el uso de la madera con fines industriales o para consumo como plantas. También tiene su causa en la ampliación de áreas rurales, de frontera agrícola o ganadera que por tratarse de terrenos privados la legislación no resulta pertinente. Otro problema que constantemente debe soportarse, sin la correspondiente solución, es el de los incendios intencionales, accidentales o naturales con efectos en muchos casos catastróficos.
Se entiende, por extensión, que se puede llamar reforestación a la plantación más o menos masiva de árboles en áreas donde estos no existieron, por lo menos en tiempos históricos. Significa que estas dos cuestiones deben valorarse responsablemente en esta provincia que tiene muchas cosas favorables pero que debe soportar un clima veraniego que suele ser muy duro durante las 24 horas del día. El mejor ejemplo de que estas campañas de reforestación pueden ser exitosas, es el cinturón increíble que se ha logrado en la avenida de Circunvalación, que no sólo contribuye a crear un microclima altamente beneficioso ante el hostigamiento del Sol, sino que embellece nuestro desértico y árido paisaje.
De esta forma cada municipio puede crear su propio plan en el marco de uno provincial, involucrando y comprometiendo a las escuelas, uniones vecinales y entidades intermedias, para que con ingenio, sumado al apoyo y conducción estatal, podamos gozar pronto de una valla de contención microclimática que nos permita disminuir en algunos grados los efectos del fuerte Sol sanjuanino. De paso, estaremos recuperando un tiempo que ha sido degradado por la mano aviesa del propio hombre, contribuyendo, además, al proceso de fotosíntesis fundamental que debemos proteger y cuidar. De alguna manera, estamos pagando la deuda con la naturaleza por tanto mal que le hicimos.
