Los argentinos desarrollamos nuestra presencia en la Antártida, porque hubo un militar llamado Hernán Pujato, y un presidente como Juan Domingo Perón que lo apoyó decididamente. Este mes se cumplen 10 años de la desaparición física de ese hombre impulsor de la conquista del continente antártico por parte del Estado argentino.
Hernán Pujato era entrerriano. Había nacido el 5 de junio de 1904 en Diamante y realizó sus estudios primarios en la Escuela Independencia de su ciudad natal. Luego se trasladó a Buenos Aires para realizar los secundarios en el Colegio Lasalle. Ingresó al Colegio Militar de la Nación en 1922 de donde egresó corno subteniente de Infantería en 1924. En 1927 se desempeñó en el Regimiento 16 de Infantería de Montaña, en Uspallata, Mendoza. Allí adquirió la actitud de esquiador militar y a la vez desarrolló una gran actividad en la montaña, llegando en 1929 casi a hacer cumbre en el Aconcagua.
En 1935 ingresó a la Escuela Superior de Guerra, de donde egresó con el título de Oficial de Estado Mayor en 1938.
Entre 1944 y 1945 Pujato fue jefe de Estado Mayor de la Agrupación Patagonia, es en ese momento en que adquirió conciencia de la necesidad que tenía nuestro país de conocer con profundidad el territorio antártico que nos pertenecía por mandato de la Historia y del Derecho.
Montañista de toda la vida, fue agregado militar en Bolivia en 1948. Ese año el presidente Perón visitó ese país. El coronel Pujato le dijo a Perón refiriéndose a la Antártida: "’Si nosotros decimos que aquello es nuestro, tenemos que estar allí”. Perón le contestó: "’Cuando termine su misión en Bolivia venga a verme. Pero tráigame por escrito una propuesta”.
Cuando Pujato terminó su misión en Bolivia volvió a ver a Perón. El plan tenía 5 puntos: 1- Marcar los límites del Reclamo de Soberanía Antártica Nacional, con Bases Polares. 2- Crear el Instituto Antártico Argentino (IAA). 3- El país debía poseer un Rompehielos. 4- Llegar por tierra al Polo Sur Geográfico. 5- Desarrollar un plan de colonización humana en la Antártida, había que hacer un caserío. Tenían que ir familias a la Antártida.
Al finalizar su destino en Bolivia, en septiembre de 1950 fue convocado por Perón, quien lo autorizó para realizar la Expedición Científica Polar. El 12 de febrero de 1951 Pujato zarpó del puerto de Buenos Aires a bordo del buque "’Santa Micaela”, que había había sido convenientemente remozado.
Llegaron a la Antártida, emplazaron la Base San Martín, primera Estación Científica Continental argentina y por entonces la más austral del mundo. La cabeza de playa para la conquista de la Antártida Argentina quedaba asegurada. Al año siguiente el Capitán Jorge Leal, siguiendo instrucciones de Pujato, fundó en el norte de la península la Base Esperanza, con vistas a instalar allí un poblado. Durante su permanencia en la Base San Martín, fue ascendido a General de Brigada.
El primer rompehielos argentino fue el ARA Q4 "’General San Martín”. Transportó los pertrechos necesarios para el emplazamiento de la Base Belgrano I como escalón avanzado al Polo y sirvió a las dotaciones antárticas durante un cuarto de siglo, hasta ser reemplazado por el ARA Q5 "’Almirante Irízar”, comprado el 17 de diciembre de 1975 por el Tercer Gobierno Peronista.
Posteriormente se comenzaron a realizar vuelos escalonados en dirección al Polo junto al Sargento 1º Muñoz, en los cuales iban dejando depósitos con combustibles señalizados con banderolas, a fin de poder penetrar cada vez más lejos, hasta que la avioneta Cessna de Pujato se precipitó a tierra. Milagrosamente, él y su mecánico salvaron sus vidas y pudieron ser rescatados por el Beaver de Muñoz y su ayudante, quienes regresaron por considerar que no podrían llegar al Polo con un solo avión. El paraje fue bautizado Aeródromo Ceferino Namuncurá, en agradecimiento al beato que había sido nombrado Protector de los Vuelos Antárticos y cuya estampa habían puesto en el panel de comando del Cessna accidentado.
En mayo de 1952, Pujato pronunció una Conferencia sobre su expedición a la Antártida en la cual estuvo presente el Presidente y sus ministros. Al finalizar su exposición, Perón hizo uso de la palabra e impuso la "’Medalla Peronista de Primera Clase” al jefe y a todos los miembros integrantes de la primera expedición científica a la Antártida Continental. También Perón honró a Pujato imponiéndole su nombre al Instituto Antártico Argentino fundado por él en 1951.
A la caída del gobierno de Perón la revolución Libertadora lo pasó injustamente a retiro.
En 1982, cuando los ingleses se aprestaban a atacar las islas Malvinas, con 78 años se presentó al Comandante del Ejército ofreciéndose como piloto para estrellarse con un avión cargado de explosivos contra el buque insignia del enemigo. Los militares, abrumados por el gesto, rechazaron cortésmente el pedido.
Falleció a los 99 años de edad, en el Hospital Militar de Campo de Mayo. Sus restos fueron llevados a la Antártida, y descansan en la Base San Martín.
(*) Profesor de Historia. Miembro de la Junta de Estudios Históricos de San Juan.
