Hoy nuestra escuela se prepara para recibir la tan esperada "educación sexual". Por ello, distintos criterios, ideologías, creencias, sistemas de vida familiar, formas de pareja y maneras de concebir la intimidad del ser humano, se harán presente en cuanto educador docente sea el responsable de llegar con los contenidos programáticos a los alumnos: niños, adolescentes y adultos (nuestros hijos).
No obstante, nuestro sistema educativo, a través de profesionales de distintas áreas, ha trabajado en contenidos mínimos sobre los que por ejemplo se observarán las diferencias que existen entre: La función para la procreación y la genitalidad;
lo masculino y lo femenino; la prevención de enfermedades sexuales y los cuidados que merece una relación; las relaciones sexuales ocasionales y estables; la homosexualidad y heterosexualidad; la moda y los diversos tipos de parejas, etc.
Lo que cabe subrayar como contenido transversal, es decir, complementario y directo orientado el tema, es si nuestros educadores docentes han observado que en todos los temas implícitamente va a aparecer un relevante contenido y que es el de la capacidad de amar, que contiene todo cuanto al desarrollo se refiere al alumno para alcanzar la madurez deseada, es la otra parte que merece atención desde la educación familiar hasta la vida personal desde la mirada de la escuela.
El ser humano reconoce que la actividad sexual es natural en el hombre y que hay todo un avance y despliegue desde la niñez hasta la vida adulta. Lo que desconoce es como en ese desarrollo interviene la capacidad de amar, como se va presentando desde la infancia hasta en la vida misma del adulto.
No obstante ello presentamos una síntesis de esos contenidos que en nuestro sistema educativo se deben contemplar y que son el resultado de nuestros conocimientos, sustentados por nuestra cultura, tradiciones y condición humana.
La capacidad de amar hace referencia a la disposición natural y voluntad puesta de manifiesto que la persona tiene para saber amar.
La capacidad sexual es un factor biológico, psicológico y que dispone física y mentalmente para establecer relación con los demás.
En la capacidad de amar la comprensión y el permanecer junto al otro eleva la relación a lo espiritual y hasta el sacrificio mismo de entregar la vida por otro, como por ejemplo, lo hizo Jesucristo.
En la capacidad sexual, lo bello, placentero y hermoso eleva nuestra razón para comprender cuán importante es alguien que se presenta. Motivo este en la historia de grandes expresiones artísticas, esculturas, pinturas y poemas que rayan con lo romántico, al punto tal de llegar a lo "sublime". Este último es el gravísimo error, hacer creer por la razón y por la experiencia que en lo sexual, está lo sublime, reduciendo de esa manera la capacidad de amar a la capacidad sexual.
El educador debe estar muy atento a estas diferencias, y expresar el momento en que por la experiencia de vida un joven recién está capacitado para amar.
En la educación para la prevención de enfermedades o usos de preservativos, los cuidados que hay que tener, no dicen nada de cuando comenzar, y menos aún porqué, por el contrario, ¡atención! al fomentar las relaciones sexuales como un "delivery", total dirán los jóvenes, nuestros padres no saben. La relación sexual debe estar garantizada por el amor y un compromiso formal.
Tanto educadores padres como maestros y profesores deben observar el porqué de una relación sexual, el valor de ella y el momento, que no está sujeto a una necesidad, sino a una condición de la persona que implica una renuncia al egoísmo.
La capacidad sexual se tiene, en cambio la capacidad de amar se construye, entonces el educador va a formar sobre una educación sexual de lo que el ser humano ya posee y nos preguntamos: ¿formará sobre una educación sexual de lo que el ser humano debe construir, es decir, sobre el amor?
Desde jardín de infantes, la escolaridad primaria y secundaria, nuestros niños y jóvenes tienen el derecho a saber, pero por supuesto, a saber todo y no una parte. Pues entonces estemos atentos y enseñemos también que es la capacidad de amar.
Hoy la video-imagen infunde todo sobre sexo, pero nada se desprende de el sobre la capacidad de amar, solo instinto, pasión y placer.
Recordemos siempre a nuestros educandos que el amor es cosa de hombres -mujeres y varones-, por el bien de nuestros hijos, de nuestra familia y de toda la sociedad, construyamos una civilización del amor.
Finalmente, pongamos en juego nuestra voluntad de poder y sepamos advertir a nuestros niños y jóvenes -nuestros educandos, nuestros hijos- del error de intereses obscuros desprovistos de ética y moral.
