Tras sus incendiarias declaraciones, Trump subió al segundo puesto -detrás de Jeb Bush- entre una docena de candidatos republicanos en New Hampshire, el primer Estado en que se celebrarán las elecciones primarias, según una encuesta de CNN/WMUR. Otra encuesta de CNN muestra que Trump ya está segundo entre los republicanos a nivel nacional.
Es más, el discurso del magnate inmobiliario en contra México fue celebrado por algunos de los aspirantes republicanos y aún no ha sido denunciado como ofensivo, o racista, por el Comité Nacional Republicano. Es obvio que una parte de la población estadounidense cree en las mentiras y las medias verdades de Trump. Según una encuesta del Pew Research Center, solo el 39% de los estadounidenses tiene una opinión favorable de México, por debajo del 47% que tenía una buena opinión antes de la crisis financiera de Estados Unidos de 2008. La economía ha sido un terreno fértil para los políticos con posturas antiinmigrantes.

El 16 de junio cuando anunció su candidatura, Trump arremetió contra México. Dijo que envía a "gente que tiene un montón de problemas…Ellos están trayendo drogas, y trayendo crimen, y son violadores”. Asimismo, dijo que obligaría a México a pagar la construcción de un muro fronterizo. El problema es que todo el discurso de Trump contra los mexicanos se basa en premisas falsas.

Es francamente ofensivo insinuar que los 34 millones de mexicanos o descendientes de mexicanos que viven en EEUU son delincuentes o inmigrantes indeseables y sugerir que hay una avalancha de indocumentados mexicanos es falso. En rigor, el flujo de inmigrantes mexicanos a EEUU ha caído en picada en las últimas décadas, de unos 400.000 al año hace una década a 125.000 en 2014, según la Oficina del Censo estadounidense.

La inmigración de México cayó, entre otros aspectos, por la crisis financiera estadounidense, por la caída en la tasa de natalidad en México -de un promedio de 5,5 hijos por mujer en 1970 a 2,5 en la actualidad- y por el aumento de la seguridad fronteriza. Además, la afirmación de que un muro a lo largo de la frontera podría detener el flujo de mexicanos es, dudosa. Cerca de la mitad de los indocumentados mexicanos que entran a este país no cruzan la frontera, sino que llegan en avión y se quedan después de que expiran sus visas de turistas.

Andrew Smith, profesor de la Universidad de New Hampshire que realizó una encuesta en ese Estado, me dijo que la subida de Trump en las encuestas se debe más a la notoriedad que logró, que al contenido de sus comentarios.

El presidente del Comité Nacional Republicano, Reince Priebus dijo el 26 de junio, diez días después de las declaraciones de Trump, que lo manifestado por el magnate inmobiliario "no ayuda”. La tardía reacción de Priebus estuvo muy lejos de ser una rotunda condena a comentarios ofensivos contra millones de hispanos.

Mi opinión: Puede que Trump sea un payaso, o un político irresponsable que busca prensa a cualquier costo, pero no hay excusa para que la mayoría de los demás aspirantes republicanos y -lo más importante- el Comité Nacional Republicano no se hayan pronunciado enfáticamente contra las palabras de Trump que ofendieron a millones de personas. ¡Eso es lo más preocupante de todo!