El informe anual del Índice Internacional de Calidad Institucional ubica a la Argentina en el puesto 127 de las 191 naciones calificadas por la Fundación Libertad y Progreso, con una caída de cinco puntos en relación al año pasado y ampliando una pérdida que suma 34 lugares desde 2007. Nuestro país exhibe los niveles más bajos de confianza y transparencia en América latina, incluso por debajo de Paraguay que quedó en el lugar 126 y por encima de Azerbaiján, 128 en el ranking mundial.
Este índice global se elabora a partir de ocho indicadores confeccionados por organizaciones internacionales como el Banco Mundial, la Heritage Fundation, The Wall Street Journal, Transparencia Internacional, Freedom House y el Instituto Fraser, tomando referencias oficiales y de entidades económicas y sociales no gubernamentales de cada país. Los analistas señalan la fuerte relación que existe entre calidad institucional y el desarrollo económico y social. Es decir, un mayor respeto por las instituciones se traduce en una mayor calidad de vida para los ciudadanos, ya que se dispone de un ambiente más propicio para las inversiones y los negocios y hay cumplimiento de las normas.
De acuerdo a la evaluación, Argentina sigue mostrando un peor desempeño en los indicadores económicos y no tanto en los políticos ya que el 10% de los países medidos tienen menor libertad económica que la Argentina. En la región, el promedio es de 0,48 y sólo Venezuela y Cuba presentan menor libertad económica que nuestro país, en tanto se observa una declinación institucional en todos los países con políticas de tipo "’bolivariano”, dice la entidad internacional.
Si bien puede sorprender que la Argentina se encuentre por debajo de Paraguay en este listado, las explicaciones de los técnicos en calidad institucional aclaran que cuando se evalúan las instituciones políticas, la Argentina está muy por encima de Paraguay, pero la nota argentina cae al considerarse los parámetros de la economía de mercado, verdadero lastre en la calificación final.
Por eso el índice no define un grado óptimo de institucionalidad, sino que registra las posiciones relativas, calificando del 0 al 1. Y cuanto más cerca está un país del 1 significa que mejor ha sido su desempeño, como es el caso de las naciones nórdicas líderes de la tabla.
