A poco de haber cumplido el 97mo aniversario de su creación, la Biblioteca Popular Colón ha comenzado a transitar la cuenta regresiva de lo que pronto será su primer siglo de vida, con la necesidad de constituirse en una de las instituciones culturales por excelencia del departamento Caucete. Ese fue el propósito que se fijaron quienes la fundaron el 3 de abril de 1918, utilizando la base de una modesta biblioteca escolar perteneciente a la escuela primaria "Colón", que luego tomaría el nombre de "Manuel Pacífico Antequeda". En recordación al nombre de la escuela y en homenaje al de la villa cabecera de Caucete, conocida en ese tiempo como Villa Colón, es que a esta biblioteca pública se la llamó "Sociedad Biblioteca Colón". Desde entonces, su historia ha estado plagada de marchas y contra marchas provocadas por distintos acontecimientos que han hecho, que a la fecha, sea necesario un nuevo proceso de consolidación que requiere del apoyo de todos los sectores de la sociedad caucetera, para llegar a sus primeros 100 años con todo el potencial que la distinga como uno de los íconos o motores de la cultura del Este sanjuanino.
La primera comisión directiva estuvo presidida por un gran educador, quien fuera director de la escuela "Colón", Juan A. Zapata. Él fue el motor de los primeros años, en que la biblioteca recibió de la Comisión de Bibliotecas Populares, que la había reconocido como tal, 614 volúmenes que estaban a disposición de todas las personas que necesitaban consultarlos.
Con la compra de un terreno propio de 800 m2 sobre Diagonal Sarmiento, durante la presidencia de Carmela Lucero, de inmediato se abocaron a la construcción de un salón de generosas dimensiones que lamentablemente quedó destruido por el terremoto de 1944. Fue en esa ocasión, en la que los propios integrantes de la comisión directiva de la biblioteca sacaron a relucir el amor que tenían a la institución e intentaron, por todos los medios, reactivarla, aunque sea en forma precaria. En ese contexto, el secretario de la entidad, Juan Funes, trasladó la biblioteca hasta su propia casa para que pudiera seguir funcionando y prestando el servicio al que muchos cauceteros ya se habían comenzado a acostumbrar.
Posteriormente, en el terreno propio se instalaría una casilla de emergencia para que funcione la biblioteca, pero al poco tiempo un incendio volvería a frustrar la labor que se estaba consolidando. Fue así que su actividad quedó silenciada de repente y durante varios años.
Entre las décadas del 60 y 70, el ímpetu de numerosos cauceteros hizo que el espíritu de la biblioteca renaciera con gran fuerza hasta alcanzar el logro de su sede propia. Esfuerzos oficiales, donaciones particulares y la colaboración de otras instituciones hizo posible el moderno edificio de dos plantas inaugurado en 1976, donde actualmente se cumple una discreta actividad bibliotecaria, además de funcionar un instituto y un multimedio local, conformado por una emisora de radio y un canal de televisión. Además, tienen lugar a algunas reuniones del Rotary Club Caucete y actividades de SADE San Juan.
En la década del 80, la biblioteca tuvo una época de apogeo con la afiliación de numerosos socios; la disponibilidad de numerosos volúmenes recibidos en donaciones y ciclos de charlas y conferencias organizadas, a través de la Bilioteca Popular Colón por distintas instituciones sociales y culturales que se formaron ante el retorno de la democracia en nuestro país. Una de esas instituciones fue el Centro de Estudios Sociales y Humanísticos Caucete, presidido por Roque Isaac Sosa, que reunió a numerosos jóvenes del departamento, y que tuvo a su cargo la organización de numerosas charlas y conferencias sobre diversos aspectos de la vida cultural del departamento.
Actualmente, la Biblioteca Popular Colón está presidida por la docente Olga Parado de Olivares, quien tiene la dura tarea de administrar este bien de los cauceteros a fin de que su acción cultural no decaiga.
Fortalecer su vinculación con la Conabip (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares), a fin de obtener el reconocimiento y apoyo necesario, y establecer un plan de acción que lleve a que los cauceteros se sientan partícipes de este ícono cultural, deberían ser algunas de las principales metas a establecerse para el festejo del primer centenario.
