Los estragos del fundamentalismo del llamado Estado Islámico, que arrasa pueblos en Oriente Medio para fundar un califato extremista, no se limita a someter a poblaciones mediante la crueldad como método de conquista, sino destruir todo vestigio de civilización en esa región.

Las ruinas y tesoros que quedaron como testimonio de la evolución de las sociedad primitivas, han caído en manos de las bandas ideológicas, quienes han dispuesto un accionar de tierra arrasada donde no quede nada que identifique a un pasado de esplendor.

El Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco se reunió en una urgente sesión donde aprobó de forma unánime una declaración conjunta para condenar los ataques bárbaros, la violencia y los crímenes cometidos por la irrupción del Estado Islámico contra lugares que han sido declarados patrimonio de la humanidad.

La "Declaración de Bonn para el Patrimonio Mundial”, es un llamado que subraya la voluntad común de las naciones miembros de proteger y mantener el patrimonio cultural ante cualquier amenaza y en todo el mundo, donde el terrorismo atente contra la riqueza cultural como lo hace la insurgencia islámica.

El documento se refiere, entre otros ataques a la destrucción de la milenaria ciudad de Hatra, en Irak, y manifiesta la profunda preocupación por la conquista de la antigua ciudad siria de Palmira por parte de los extremistas. Hechos como los de Siria e Irak son crímenes de guerra que deben ser perseguidos por cualquier estado, como también implementar medidas urgentes para impedir el tráfico de antigüedades procedentes de esa región.

Es que combatir el tráfico ilegal de bienes culturales, es también una forma de impedir las enormes ganancias que generan las ventas de piezas únicas, por su valor histórico y por ser irrepetibles, constituye un comercio clandestino de antigüedades que financia al terrorismo.

En ello también tienen responsabilidad las casas de subastas y coleccionistas, que deben ser conscientes de que con las ganancias procedentes del comercio de este tipo de antigüedades financian al terrorismo porque es una importante fuente de ingresos.

La declaración del organismo de la Unesco, aprobada en el marco de la presentación de una coalición global para la protección del patrimonio cultural, se centra sobre todo en Siria, Irak, Yemen y Mali, pero también en aquellos patrimonios culturales devastados por las catástrofes naturales, como en el reciente terremoto de Nepal.