Se conoce como Primera Batalla de la Rinconada de Pocito al enfrentamiento del 9 de septiembre de 1825 entre tropas sanjuaninas y mendocinas que buscaban restituir al gobernador sanjuanino Salvador María del Carril destituido a raíz de la sanción de la Carta de Mayo por una conspiración religioso-militar y las tropas sediciosas sanjuaninas.

Del Carril fue depuesto el 26 de julio de 1825. Hecho prisionero y luego liberado huyó a caballo a la provincia de Mendoza con un salvoconducto obtenido por el fraile dominico Roque Mallea, quien le informó que su vida corría peligro si permanecía en San Juan. En la ciudad de Mendoza requiere ayuda del gobierno local y se reúne con sus adeptos sanjuaninos logrando que la Legislatura mendocina autorice al Poder Ejecutivo "a intervenir en los asuntos de San Juan como crea conveniente”.

Fernández Maradona, líder de los sediciosos y designado por ellos como nuevo gobernador de San Juan por su parte requiere el auxilio de Córdoba y envía a Mendoza a Timoteo Maradona en carácter de delegado quien es encarcelado al momento de su arribo.

Durante el enfrentamiento Olazábal abandonó a los suyos y fue reemplazado en el comando por su segundo jefe presbítero Don Manuel Astorga donde luego de los primeros enfrentamientos se imponen las tropas de Aldao y los revolucionarios fugaron en desbandada. En horas de la tarde ya estaban en la ciudad de San Juan restaurando a Del Carril como gobernador. Tres días después renunció voluntariamente asumiendo de modo provisorio la gobernación José Navarro quien persiguió y juzgó a los sediciosos.

LA SEGUNDA BATALLA

Se conoce como "Segunda Batalla de la Rinconada del Pocito” o simplemente Batalla de la Rinconada (5 de enero de 1861) a la invasión promovida desde el Poder Ejecutivo Nacional, en ese entonces por Santiago Derqui; hacia la Provincia de San Juan.

En San Juan estaba gobernando Antonino Aberastain. Las provincias estaban en una guerra civil por la pugna entre las Fuerzas Unitarias y Federales, que deseaban fervientemente imponerse a nivel Nacional. Es por esto que aún no existía la prohibición de Fuerzas Armadas Provinciales

La Presidencia ordena la intervención en San Juan y deja la dirección del ataque a cargo de Juan Saá, quien marcha con tropas mayoritariamente mendocinas en dirección al límite entre San Luis y San Juan.

Saá da un ultimátum, que es contestado por Aberastain mientras improvisa un Ejército. Saá entonces avanza, y luego es encontrado por las fuerzas sanjuaninas en el distrito de La Rinconada. La batalla termina con la derrota total de las fuerzas sanjuaninas, y con el apresamiento de Antonino Aberastain. Decenas de oficiales, incluyendo Aberastain, quedaron bajo la custodia del coronel Francisco Clavero, que los maltrató físicamente. Temiendo una rebelión o intento de fuga de los mismos, al día siguiente Clavero ordenó el fusilamiento de Aberastain.

El asesinato brutal del Gobernador sanjuanino repercute en el gobierno, ya que figuras de peso político repudian el hecho.

La heroica lucha de Aberastain será tenida en cuenta luego, para la reafirmación de las autonomías provinciales como pilar fundamental para el federalismo.

 

Por Redacción de DIARIO DE CUYO