La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) constata que, con carácter general, los países cuyos alumnos tienen peores resultados académicos son también los que más tiempo han cerrado los centros escolares. 

España, junto a Noruega, Nueva Zelanda, Bélgica, Francia y Suiza están entre los países que mejor gestionaron la educación hasta ahora, por la pandemia del covid-19, en particular con su política de evitar, tras la primera ola, el cierre de escuelas, que según la OCDE es una medida particularmente nefasta para los alumnos, pero también reforzando los equipos de educadores. En un informe publicado acerca del impacto de los 18 primeros meses de pandemia sobre la educación, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) constata que, con carácter general, los países cuyos alumnos tienen peores resultados académicos son también los que más tiempo han cerrado los centros escolares. Los autores del estudio advierten que la consecuencia será que no sólo la crisis va a "amplificar las desigualdades entre países, sino también aumentar la fractura en los resultados entre ellos". En ese lado opuesto del manejo de la pandemia por parte de los gobiernos, está Argentina, que tuvo la cuarentena más larga del mundo con más de 7 meses y un año y medio sin clases presenciales. A tal punto que grupos de padres organizados, presentaron recursos de amparos en la Justicia para que se lleven a cabo clases presenciales en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como en otras provincias.

 

Aulas abiertas

En Europa, España se destacó como uno de los que se esforzó por mantener las aulas abiertas, una vez que pasó la primera ola de covid-19. Entre 2020 y mayo de 2021 las clases estuvieron cerradas de media en la OCDE 55 días en preescolar, 78 en primaria, 92 días en la primera etapa de secundaria y 101 en la segunda, mientras que en España fueron 45 en todos esos niveles, y eso en la primera ola. España forma parte de un grupo selecto con Noruega y Nueva Zelanda en los que los cierres duraron menos de 50 días en la segunda etapa de la secundaria en ese periodo. Y junto a Bélgica, Francia y Suiza en los que no han cerrado completamente en lo que llevamos de año pese a los fuertes rebrotes de covid registrados en la segunda ola. 

Algo que contrasta con los más de 200 días durante los que se han clausurado las escuelas en la segunda etapa de secundaria, total o parcialmente desde comienzos de 2020 en México, Polonia, Costa Rica, Colombia o Lituania. De hecho, México es el segundo que menos clases presenciales ha ofrecido, con 264 días de las aulas cerradas total o parcialmente, sólo por detrás de Lituania, con 271. 

 

Las clases deben ser presenciales

El director del departamento de Educación, Andreas Schleicher, insiste en que "cuando sea posible, las escuelas deben seguir abiertas con las medidas sanitarias apropiadas que minimicen los riesgos", y en que otras soluciones de aprendizaje híbrido o a distancia deben contemplarse solo como segunda y tercera opción.

Schleicher también pone el acento en que, cuando hay que limitar el aforo para mantener la distancia social, "es vital dar prioridad a los niños pequeños y a los estudiantes con necesidades especiales" para las clases presenciales.

La OCDE señala que alrededor del 40 % de los 30 países analizados reforzaron las plantillas con la contratación temporal de profesores u otros profesionales para tratar de mitigar el efecto de las restricciones por la covid sobre los alumnos.

España estuvo entre la media docena de Estados que lo hizo ya desde el curso 2019-2020. También está entre los que han incrementado los fondos económicos para la educación: dos tercios del total lo hicieron en 2020 y el 75 % en 2021 en primaria y secundaria. Ese dinero se dedicó para aumentar el número de profesores y para reducir los alumnos por clase.

 

Enseñanzas que dejó la pandemia

Otra de las lecciones de la pandemia para la OCDE es que los profesores tienen que recibir instrucción sobre el uso de tecnologías como parte de su aprendizaje y que los sistemas educativos deben contar con una sólida infraestructura de enseñanza digital. Porque únicamente un 43% dicen sentirse bien preparados para su utilización y es una de las áreas en la que consideran que debe mejorar su formación como educadores. Además, la OCDE recuerda que el recurso de la enseñanza telemática a distancia ha puesto en evidencia que los alumnos más desfavorecidos tienen problemas por su menor acceso a equipos tecnológicos y redes de telecomunicaciones, lo que acrecienta las desigualdades.

 

  • En EEUU el regreso a clases es un caos

Peleas por llevar o no la mascarilla, padres que se mudan de Estado para evitar restricciones. La aguda polarización política en Estados Unidos llega a las escuelas cuando millones de estudiantes vuelven a las clases presenciales tras más de un año en casa por la pandemia. Aunque en el país las restricciones dependen en gran medida de los estados, y algunas ya habían flexibilizado las de los centros educativos, este mes de septiembre es el primero desde 2020 en el que la totalidad de los colegios estadounidenses han vuelto a abrir sus puertas. No obstante, los niños deben llevar en todo momento mascarilla, como también sus profesores; algo que ha suscitado el descontento de algunos padres, debido a la politización que hay en EEUU sobre el uso de esta prenda. 

  • Crece la educación en casa

En Texas, otros padres rescindieron el ingreso a la escuela de sus hijos y optaron por la enseñanza en casa, una modalidad cada vez más habitual en EEUU. Según datos de la organización educativa Ed Source, cerca de 35.000 familias presentaron una declaración jurada ante el estado de California en los últimos meses para abrir una escuela privada en su hogar de cinco o menos estudiantes, más del doble que para el año escolar 2018-2019, antes de la pandemia. Este contraste de opiniones y estrategias de padres e instituciones públicas ha provocado un caos sin precedentes en el regreso a las escuelas en EEUU, un país en el que la polarización política ha llegado hasta los pupitres de los más jóvenes. 

 

Por Alfonso Fernández y Alex Segura Lozano 
Agencia EFE