En relación al seminario realizado en la Universidad Austral, que contó con la dirección del destacado Profesor Dr. Alberto Bianchi, titulado "Introducción a la Historia de la Corte Suprema de los Estados Unidos", es conveniente destacar los motivos por los cuales dicho Tribunal se ha ganado el respeto y la admiración de los ciudadanos de su país.

En primer lugar la Constitución de dicho país requiere que la Corte decida disputas sin consideración por la identidad de las partes, conforme a lo que exigen la Constitución y las leyes debidamente promulgadas. Es por ello que los jueces a pesar de sus diferencias ideológicas comparten el compromiso de defender la Carta Magna. Su fidelidad a dicha misión hace que Estados Unidos sea un país gobernado por el imperio de la ley (rule of law), en lugar de los principios de hombres que detentan el poder.

Este rol y protagonismo de la Corte Suprema de EEUU tiene su origen en el caso Marbury vs. Madison donde se establecieron tres principios que sentaron las bases del derecho constitucional estadounidense. Primero la propia Constitución está por encima de todas las leyes ordinarias, incluso las que aprueba el Congreso y firma el presidente. Segundo, es el Tribunal Supremo el que define la Constitución y dice "lo que es la ley". Tercero, el Tribunal invalidará las leyes que considere que están en conflicto con la Constitución.

Semejante poder en manos de nueve jueces nombrados y no elegidos sólo se ha podido sostener por la fidelidad de sus integrantes a los principios revolucionarios de la Constitución que son la base de una democracia perdurable y que entre los más importantes se pueden mencionar: que el gobierno existe para servir al pueblo, que las personas tienen derechos inalienables y que el gobierno garantiza ésos derechos por medio de la adhesión al Estado de derecho.

En segundo lugar debo mencionar que la estructura y funcionamiento del sistema jurídico colaboran para la transparencia y credibilidad del Tribunal, ya que el mismo ha de explicar y justificar públicamente sus decisiones. Cada caso está acompañado de una o más opiniones escritas que explican el razonamiento detrás del fallo del Tribunal y éstas opiniones están a disposición de cualquiera que desee leerlas. Son objeto de un amplio debate en la prensa y de diversas críticas de abogados, jueces y académicos. Esta transparencia hace que los jueces no puedan distorsionar la ley de modo indiscriminado ya que su discreción está asegurada por las presiones de la exposición pública. Además el juez realiza una deliberación antes de tomar una decisión. Cada juez lee los alegatos de las partes litigantes, escucha a los abogados durante el argumento oral y conversa con los demás magistrados. Los magistrados pueden debatir también los casos con sus secretarios judiciales, egresados de la facultad de derecho que pueden presentar perspectivas un tanto diferentes. Tras la votación inicial sobre el caso, los jueces intercambian borradores de sus opiniones. Durante este prolongado proceso de deliberación, los magistrados están abiertos a la persuasión y no es poco común que un magistrado cambie de parecer acerca de un caso. Puesto que los magistrados, abogados, partes litigantes y secretarios judiciales representan una diversidad de opiniones políticas, este proceso ayuda a que los magistrados se centren en los factores jurídicos y no en los factores políticos.

Para finalizar, el principio de "stare decisis", o la adhesión a las decisiones tomadas en casos anteriores, limita el alcance de la discreción del Tribunal. De no haber circunstancias extraordinarias, el Tribunal Supremo se atiene al precedente, es decir a los casos que ha decidido anteriormente. Hasta los magistrados que podrían estar en desacuerdo con un precedente casi siempre se sienten obligados a aplicarlo en los casos posteriores. A medida que se acumulan las decisiones sobre una cuestión en particular, el Tribunal puede aclarar o modificar sus doctrinas, pero los precedentes anteriores indicarán el punto de partida. Stare decisis asegura que los cambios de doctrina probablemente sean graduales, en lugar de abruptos y que es improbable que las decisiones firmemente arraigadas sean anuladas. Esta evolución paulatina de la doctrina fomenta, a su vez, la estabilidad y la previsibilidad, las cuales son necesarias en un país comprometido con los principios del derecho.

Todos los principios que he enunciado, han transformado al Tribunal Supremo en un garante del juego limpio y en un paladín del Estado de derecho, roles que ha avalado firmemente la sociedad estadounidense, mas allá de los límites que sobre él pudieran imponer hasta los dirigentes políticos mas populares y poderosos, debido a que la manera en que el Tribunal dirige sus asuntos aumenta su legitimidad, su prestigio nacional e internacional y su talla moral como garante de la democracia y del Estado de derecho.