Ayer Egipto vivió unas de sus jornadas más sangrientas desde el derrocamiento del presidente Mohamed Mursi. Las fuerzas de seguridad arrasaron con un campamento de protesta en El Cairo y hubo al menos 278 muertos y 2.000 heridos.
Ayer Egipto vivió unas de sus jornadas más sangrientas desde el derrocamiento del presidente Mohamed Mursi. Las fuerzas de seguridad arrasaron con un campamento de protesta en El Cairo y hubo al menos 278 muertos y 2.000 heridos.