–PRIMERA NOTA–
Hoy tenemos una sociedad un tanto contradictoria, hay una brecha entre las generaciones. La comunicación prácticamente no existe o está muy debilitada. Los mayores no sólo no son escuchados con la debida atención, sino que terminan muriéndose en soledad, sin tener en cuenta que son los comunicadores de la tradición. Para muchos el apego del pasado es considerado como un obstáculo para realizar lo que le llaman "una modernización”. Así se subestima la necesidad de raíces y por ende de la solidaridad y continuidad histórica, que nos dará una identidad particular. Queremos información rápida, de ahí el olvido del pasado. Grave error, porque nada nace por generación espontánea. Tenemos necesidad de raíces, por experiencia comprobamos que cada vez es más fuerte, hay que remontarse al pasado para comprender el presente, con una continuidad y solidaridad sin hacer cortes culturales que hacen mucho daño. Si queremos hacer referencia al pasado para unirlo al momento actual, debemos ser muy cuidadosos con el llamado Patrimonio cultural y conservarlo como si fueran eslabones unidos en el tiempo y en el espacio para ponerlos en valor.
Llamamos patrimonio cultural, al conjunto de bienes muebles e inmuebles, materiales e inmateriales de propiedad particular u oficial, que tengan un valor desde el punto de vista de la Historia, de la cultura en suma y por lo tanto son dignos de ser conservados, recordados y conocidos por la población a través de las distintas generaciones: El concepto es muy amplio y abarca la riqueza arquitectónica histórica, compuesta por edificaciones, lugares y sitios, hasta la riqueza mueble compuesta por obras de arte, artesanales y de interés histórico (Régimen legal de Patrimonio Cultural, Bogotá, 1981)
Según Patricio Randle, el patrimonio cultural es una fuente de identidad, porque nos da noción de pertenencia. Si hacemos cortes culturales, olvidando desde las raíces a las diferentes etapas del pensamiento y el obrar de los hombres con sus valores, nos conduce a una enseñanza vacía, llena de contenidos sueltos, sin el origen donde afirmarse y sin continuidad. Si nosotros respetamos y reconocemos el patrimonio podemos llegar a saber cómo vivían, como era el mundo en una determinada época. De acuerdo a lo expuesto y en definitiva merece ser conservado todo lo que atesora valores tradicionales y la conservación debe hacerse en función de esos valores y en este caso ver si hay una identidad cultural.
La identidad cultural: Entendemos por ello y de acuerdo al diccionario, a la cualidad de ser de una persona o cosa, es la igualdad que se verifica siempre, cualquiera sea el valor de las variables. La identidad supone un espacio social definido, un territorio con el que se identifican sus habitantes. Donde territorio y habitantes se pertenecen e influyen mutuamente, así se irá conformando un territorio histórico, que será: La cuna, la Patria chica, es el lugar donde la tierra y su gente se han influido mutuamente en forma benéfica a lo largo de generaciones. Jáchal en el tema que estamos desarrollando, será la Patria chica, convertida en la depositaría de recuerdos históricos y asociaciones mentales, es el lugar donde nuestros ascendientes vivieron, tuvieron sus alegrías y dolores. Trabajaron haciendo frente a la situación que les tocó vivir, que no siempre fue fácil. Allí nacieron y criaron a sus hijos, sepultaron a sus muertos, lo cual hace que nada se le pueda comparar.
Sus lugares geográficos como el o los valles, sus montañas, sus arroyos, su flora y hasta sus olores adquieren un carácter especial, son lugares de afecto y exaltación, cuyo significado solo puede ser entendido por los que capturan el alma de ese pueblo y los que tenemos conciencia de pertenecer al lugar y reconocer su importancia histórica desde las raíces. Haciendo un planteo general e incompleto, podemos arrojar luz al controvertido problema de los orígenes de Jáchal, desde los comienzos para la supervivencia y continuidad.
Tenemos la certeza de que mientras más alejado se está en el tiempo de los hechos históricos y al estar en penumbras, se agiganta el deseo de saber cómo se integraron los nativos con los españoles. Así tenemos que irnos hacia 1551 cuando Villagra que venía del Perú para ir a Santiago de Chile a auxiliar a Valdivia descubrió el río Bermejo: ¿Cuántos hombres venían con él? ¿Cuánto tiempo se quedaron en Cuyo? Sabemos que la cordillera no se pasa cuando uno quiere, aún en verano ya que depende de las condiciones climáticas. ¿Obtuvieron información de los indígenas sobre estas tierras? Lo más seguro es que sí. ¿Qué buscaban los españoles en estas tierras? De todas estas preguntas que nos las hemos hecho durante mucho tiempo tenemos algunas revelaciones que ofreceremos en una última parte de esta nota.
