Un nuevo aniversario del nacimiento del doctor César Milstein, bioquímico argentino nacionalizado británico, ganador del Premio Nobel de Medicina en 1984 representa una fecha propicia para evaluar en qué situación se encuentra la investigación científica-técnica en nuestro país.

Milstein, nació en Bahía Blanca el 8 de octubre de 1927 y es el último científico argentino en obtener el Premio Noble, después del farmacéutico, médico y fisiólogo Bernardo A. Houssay, galardonado en 1947 y el médico y bioquímico, Luis Federico Leloir, premiado en 1970. También fueron acreedores de esta distinción Carlos Saavedra Lamas, Premio Nobel de la Paz en 1936 y Adolfo Pérez Esquivel, en la misma categoría, pero en 1980.

El trabajo de investigación científica que le valió a Milstein el Premio Nobel de Fisiología o Medicina estuvo referido al desarrollo de anticuerpos monoclonales.

El hecho de que este científico se nacionalizara como británico para poder desarrollar todo su potencial investigativo resume la historia de la investigación científica en Argentina, con estudiantes y profesionales destacados que luego por distintos motivos de orden institucional, falta de apoyo o malas condiciones para trabajar, en distintas épocas, emigraron dando lugar al fenómeno denominado "fuga de cerebros".

En nuestro país el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), es el organismo de base para promover la ciencia y la tecnología, reuniendo en la actualidad a más de 5.200 investigadores, 5.600 becarios y 2.300 técnicos que desarrollan su trabajo dentro de cuatro grandes áreas: Agraria, Ingeniería y Materiales; Ciencias Biológicas y Salud; Exactas y Naturales y Ciencias Sociales y Humanas.

Entre las provincias donde está más concentrada la actividad investigativa, a través de institutos universitarios y otros organismos científicos, se destaca Buenos Aires (Bahía Blanca y La Plata); Córdoba, Mendoza, San Luis, Santa Fe y Tucumán, sin dejar de mencionar algunos institutos de renombre como el Balseiro, que funciona en Bariloche, provincia de Río Negro.

Los objetivos del Conicet apuntan a fomentar y subvencionar las investigaciones científicas y tecnológicas; el avance científico y tecnológico en el país considerando los lineamientos establecidos por el Gobierno Nacional, y organizar y subvencionar institutos, laboratorios y centros de investigación que funcionen en universidades o instituciones oficiales o privadas.

Si bien, actualmente, la investigación científica está encontrando mejores condiciones para su desarrollo, especialmente en lo presupuestario, todavía se está en proceso de superar los males de épocas anteriores que dieron lugar a que los investigadores que se formaban en el país se fueran al exterior en busca de desarrollar sus trabajos. La opción de quedarse los sometía a trabajar en condiciones desfavorables o directamente a abandonar sus estudios.

En estos momentos es de fundamental importancia para un país como la Argentina producir tecnología propia y para ello se requiere de investigación básica. En la opinión de la mayoría de los expertos no se puede concebir un país sin investigación científica, ya que para contar con tecnología propia hay que promover su producción desde las primeras etapas de la educación.

Según los investigadores, la primera fase de la tecnología es saber comprar, es decir tener conocimiento preciso acerca de la utilidad de cada elemento tecnológico. Luego saber copiar y finalmente saber desarrollar nuevas tecnologías, que sean propias y que respondan a las necesidades de nuestra sociedad, que difieren en gran medida con las necesidades que tienen otras sociedades del mundo.

En este marco, la formación de profesionales adquiere una gran importancia si se busca que la investigación sea de alta calidad. De aquí surge la afirmación de que la educación universitaria no puede darse solo a través de los libros, ya que debe generar conocimientos nuevos, a través de la investigación.

Revertir la página negra que significó la muerte de cardiocirujano René Favaloro, motivada por problemas propios de la falta de apoyo económico a la Fundación que él presidía, la que estaba contribuyendo decisivamente con el desarrollo investigativo científico en medicina, es una de las tareas a las que deben estar abocadas las autoridades que tienen injerencia en el Conicet. Por otra parte, acontecimientos de trascendencia como la labor cumplida por el ingeniero Miguel San Martín, en la NASA (Agencia aeroespacial de EEUU), al hacer aterrizar la sonda que viajó hasta Marte o la muestra, casi permanente, "Tecnópolis" habilitada en Buenos Aires nos muestra el potencial de nuestros científicos y de los logros que son capaces cuando se les ofrecen buenas condiciones de trabajo.

Generar el ámbito apropiado para que nuestro país se convierta en un auténtico centro de investigaciones científicas y tecnológicas dentro de Latinoamérica es una tarea que hay que concretar decisivamente.