El violento ataque al canal televisivo de noticias Globovisión, perpetrado en Caracas el martes último, agravó los sistemáticos embates de Hugo Chávez contra los medios de comunicación independientes de Venezuela.
Esta vez las acciones para silenciar al periodismo crítico fueron directas, en un operativo tipo comando liderado por la activista Lina Ron, de la Unidad Popular Venezolana (UPV), con un grupo que irrumpió en la sede de la televisora. Tras anular a la guardia, arrojó granadas lacrimógenas y causó daños en las instalaciones. Las cámaras de seguridad no dejaron dudas acerca de la entidad de los atacantes, unas 50 personas armadas que llegaron en motos. Las imágenes mostraron al mundo a los forajidos con boinas rojas y banderas del partido oficialista UPV, quienes hirieron a una agente de la policía metropolitana y a un guardia privado, únicos custodios de los estudios. La violencia desatada por régimen bolivariano contra Globovisión, incluye varios procesos por considerar que la emisora atenta contra la democracia -Chávez lo llama canal opositor o "Globoterror", porque hace "terrorismo mediático"-, pero también es parte de una campaña para silenciar al periodismo no comprometido.
Es así que el sábado último la Comisión Nacional de Telecomunicaciones ordenó interrumpir las emisiones de 32 radios y dos televisoras regionales, aduciendo que no podían seguir en el aire por haber caducado sus licencias y por lo tanto estaba al margen de la ley. El mismo argumento que utilizó Chávez para silenciar a RCTV, hace más de un año, mientras la Justicia chavista daba forma a una ley limitante de la libertad de expresión, con la figura del "delito mediático".
"Esta última acción, ejecutada por intolerantes partidarios de Chávez, busca desestabilizar y acallar a la prensa independiente", dijo el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Enrique Santos Calderón, al repudiar la violencia gubernamental desatada contra Globovisión y todos los medios independientes de Venezuela, a la vez de pedir a los gobiernos democráticos del continente reprobar las acciones contra el derecho de expresión. La SIP se solidarizó con Globovisión ante el atropello ejecutado con total impunidad y alentado por el discurso de odio del absolutismo chavista.
Pero no será fácil amordazar al pueblo. Los periodistas y locutores de la emisora radial CNB, fuera del aire desde el sábado, han empezado a transmitir con altoparlantes desde la plaza Alfredo Sadel, de Caracas, donde los transeúntes son ahora radioescuchas solidarios.
