Han transcurrido 30 años desde que Argentina y Brasil concretaron uno de los hitos más importantes de la integración latinoamericana, al protagonizar una asociación estratégica que fue la base de la actual vinculación de estos países. La denominada ‘Declaración de Iguazú’ fue el punto de partida para que ambas naciones consideraran sus potencialidades y fijaran un espacio de cooperación que, con la nueva conducción que tendrá la Argentina a partir del próximo jueves 10 del corriente, apunta a consolidarse convirtiendo a estos países en ‘mucho más que socios’, según lo expresado por el presidente electo Mauricio Macri.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, reconoce que los entonces presidentes de Argentina, Raúl Alfonsín, y de su país, José Sarney, tuvieron la visión en 1985, mientras inauguraban un puente internacional y en medio de graves crisis económicas, de establecer una asociación de carácter estratégica que en la actualidad inspira nuevos avances en base a la voluntad de concretar un proceso de integración del Cono Sur.

Cuando se concretó la Declaración de Iguazú ya se vislumbraba los beneficios de la integración Sudamericana para ampliar el mercado regional y los flujos de comercio y fortalecer la posición del continente en el sistema internacional. Años después, siguiendo esta misma línea, se dio forma al Mercosur integrando a otros países de la región, y luego a la Unasur y la Celac. De todas formas lo más importante es que todo este movimiento ha dado lugar a que actualmente haya ofertas para una asociación soberana con la Unión Europea y un acercamiento a la poderosa Alianza del Pacífico, que involucra a varios países americanos y asiáticos.

La Argentina y Brasil saben que para seguir escalando en este proceso de tener mayor presencia como región en el mundo deben seguir trabajando arduamente en la consolidación de las relaciones bilaterales, no solo económicas sino también sociales, como así también en la vinculación con otros países de América del Sur que comparten el interés por crear mejores condiciones de crecimiento económico y poblacional.

A 30 años de de establecerse el inicio de este panorama integracionista, que ha tenido sus avances y retrocesos, las autoridades brasileñas manifestaron que confían en que, en esta nueva etapa, se logre el grado de integración necesario para asegurar un mercado común y oportunidades comerciales con los otros grandes bloques del planeta.