El Plan Estratégico Vitivinícola 2020, cuya unidad ejecutora es la Corporación Vitivinícola Argentina, es la determinación de una política de Estado en materia vitivinícola, tal cual lo concebía hace más de 100 años un propulsor de la cadena agroindustrial como fue Carlos Pellegrini.

El Pevi prevé que para 2020 no pueden aparecer productores que no tengan asegurado un mercado para su producción de uvas, cuyos destinos podrá ser pasas, vino, mosto, consumo en fresco, tanto en los mercados internos como internacionales.

La tendencia actual de la vitivinicultura europea, norteamericana, de Sudáfrica y de Australia es lo que está proponiendo la Coviar con financiamiento conjunto del Ministerio de Agricultura, Gradería y Pesca de la Nación y el Banco Interamericano de Desarrollo.

¿Qué es lo que propone la Coviar? Que los viñateros se integren a su cadena

productiva. Para explicarlo mejor tomaremos un ejemplo: "Don Paco" es un productor viñatero de alrededor de 20 hectáreas, de las que ha destinado 5 has. para uvas de mesa. Como no todo va al mercado en fresco, ha destinado una parte a pasas. Las otras 15 has. las ha destinado a uvas de molienda. Como consecuencia de ésto, éste productor no podrá en 2020 seguir buscando quien le compre la uva para consumo en fresco, para pasas o para molienda. "Don Paco" en esa época deberá estar integrado a la cadena agroindustrial y comercial, pero no solo porque lo prevé el Pevi y lo exija la Coviar, sino porque esta condenado, en su individualismo, a desaparecer como viñatero, porque sus costos no le permitirán seguir en el mercado.

Los costos de "Don Paco" no le permitirán competir, porque individualmente no podrá gozar de los beneficios de la economía en escala para comprar los insumos que necesita, porque llegará el momento en que las empresas proveedoras de insumos, para bajar sus costos sólo venderán a precios accesibles cantidades mínimas de cualquier producto. De esa forma este productor morirá como viñatero y tendrá que ir a conchabarse como portero de alguna escuela, si logra una pasantía.

Ahora, si "Don Paco" se asocia con otros viñateros y supera el problema de los costos de producción, tiene que resolver otros graves problemas: ¿Cómo podrá hacer en unos años más para vender su producción lo mas directamente posible al consumidor, eliminando toda la intermediación posible? ¿Podrá vender en Rotterdam, el puerto holandés mas importante de Europa de acceso a nuestras uvas? ¿Podrá desarrollar todo una política de marketing, para imponer sus productos en Europa? ¿Podrá dar cumplimiento a las normas de calidad?. Lo mismo se aplica con las pasas de uvas, con los vinos y con los mostos.

Reitero, no por que lo disponga el Pevi y lo exija la Coviar, es la ley de la economía de escala la que lo sacará del juego de la oferta y la demanda.

Para evitar quedar fuera de juego, el Pevi, entre sus estrategias prevé esta situación y su unidad ejecutora, la Coviar, consigue un financiamiento especial para que esos productores se integren a la cadena productiva.

La economía vitícola española, es en Europa un ejemplo a tener en cuenta. Las bodegas y los empaques cooperativos, el uso de maquinaria agrícola en común entre vecinos asociados, el transporte de de uvas, vinos y pasas desde el centro de producción española a los centros de consumo en Europa, es común.

Pero no tenemos que ir tan lejos para ver algo similar, sino mirar a Mendoza y La Rioja, nuestras vecinas vitivinícolas. Allí los "Don Paco" no existen, o por lo menos el nivel de integración de la cadena es inversa al nivel de desintegración. En esas provincias la producción que se ofrece anualmente al mercado de compra-venta de uvas es de entre el 5 al 10%, mientras que en San Juan es del 90 al 95 por ciento.

Que tienen mendocinos y riojanos, que no tenemos los sanjuaninos: amor al prójimo y sentido común. Los sanjuaninos no nos queremos entre nosotros y por ello carecemos de sentido común. Somos egoístas, desconfiados, siempre estamos pensado que las sociedades en San Juan no funcionan y que el gobierno debe ser el que establece reglas de juego. Ahora, o recurrimos al asociativismo o dejaremos de existir.

La Coviar ha sacado una serie de normas para la integración que las podemos resumir en dos grandes líneas: Asociaciones de productores en cooperativas, tal cual lo hacen desde hacen 100 años los franceses y los españoles, o como lo hacen los californianos, chilenos, mendocinos o riojanos desde siempre; o Productores individuales asociados a empresas tractoras, como lo hacen en Chile, Australia, Sudáfrica o Brasil.

Las herramientas están, hay que disponerse a usarlas y previo a ello concientizarnos que hay "Un lugar en el mundo" en donde no nos convencemos que el individualismo no solucionará nuestros problemas. Y ese lugar es San Juan.