El 23 de septiembre de 1947 se sancionó la ley que instituyó en nuestro país el voto femenino obligatorio. Hasta ese momento no existía en la política argentina un elemento que legitimara el papel de las mujeres en las decisiones políticas y de cualquier índole. Ellas pudieron depositar por primera vez su voto el 11 de noviembre de 1951. Entonces, lograba la reelección Juan D. Perón.

El voto femenino era un reclamo histórico de los movimientos feministas que exigían la igualdad de derechos, deberes y oportunidades entre las mujeres y los hombres. Nueva Zelanda, Australia, Noruega, Uruguay y Rusia, entre otros países, lo habían aprobado a fines de la Primer Guerra Mundial. Lo cierto es que en 1927, la Constitución sanjuanina de entonces dispuso para las mujeres, por primera vez en la Argentina, los mismos derechos y obligaciones electorales que para los varones. La Constitución de San Juan era obra del bloquismo.

Fue Aldo Cantoni quien dijo que no había razón para privar a las mujeres de un derecho que es justo reconocerles y que están en condiciones de ejercer. En abril de 1928 las mujeres sanjuaninas tuvieron ocasión de estrenar sus libretas cívicas y dieron una sorpresa: votó el 97% de las inscriptas, frente al 90% de los varones. Además, una mujer, Emilia Collado, fue elegida intendente de Calingasta y otra, Ema Acosta, diputada. Pero el presidente Hipólito Yrigoyen intervino la provincia de San Juan, ya que el bloquismo no le era adicto, y el voto femenino terminó a poco de empezar.

A nivel nacional varios proyectos legislativos de los socialistas dormían en las Cámaras parlamentarias cuando, durante la campaña presidencial de 1946, el Partido Laborista, que presentaba a Perón como candidato a presidente, prometió su aprobación. En agosto de aquel año, el Senado dio media sanción al proyecto, pero la polémica se encendió en la Cámara de Diputados, que recién lo aprobó el 9 de septiembre de 1947. La ley 13.010, estableció que "las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o imponen las leyes a los varones argentinos".

El 23 de septiembre, Perón y su ministro Ángel Borlenghi firmaron el decreto de promulgación y cuatro años más tarde, la mujer votó por primera vez. En la letra de pocos artículos quedaba impresa una larga historia de luchas y esperanzas, que hoy merece ser celebrada.