En un intento por frenar la delincuencia, manifestada en los reiterados robos que a diario refleja la crónica policial, los vecinos de distintos barrios de nuestra provincia están instrumentando diversos sistemas de prevención y proponiendo soluciones que, en algunos casos resultan muy ingeniosas.

Al tradicional recurso de contratar servicio de vigilancia privada nocturna, con guardias que recorren las calles, y que es uno de los más utilizados en los barrios del Gran San Juan, se suma la idea de acondicionar garitas de plazas o kioscos para ser utilizados como puestos de vigilancia, tal como lo ha propuesto la unión vecinal del Barrio Parque Universitario que acaba de recibir, de parte del municipio capitalino, la tenencia de un kiosco en desuso ubicado en la Plaza "Fuerza Aérea Argentina”. También está el sistema de alarmas comunitarias, con avanzados sistemas de sensores y cámaras de video, con el que ya cuentan varios barrios privados, y por el cual han expresado su interés numerosos complejos habitacionales de sectores residenciales de los distintos departamentos.

Un sistema menos sofisticado, pero no por ello menos efectivo, es el de alerta vecinal basado en un acuerdo tácito entre los residentes de un barrio, ya sea por zonas o manzanas, para avisarse entre ellos la presencia, en las inmediaciones, de personas extrañas o sospechosas. Esta modalidad se está popularizando en barrios pequeños, donde todos los vecinos se conocen y están permanentemente comunicados.

Es evidente que el aumento de la delincuencia y la impunidad de los ladrones hace que los vecinos agudicen su ingenio, conocedores de que el problema va en aumento y que hasta ahora no se observa una efectiva acción por parte de las fuerzas policiales.