El ataque militar israelí a la "Flota de la Libertad" ha provocado con toda razón una oleada de indignación mundial, el mismo día de apertura de la 14º sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra. El convoy de ayuda internacional estaba compuesto por seis barcos, tres de ellos turcos, y transportaba 10.000 toneladas de ayuda humanitaria.
Según la Organización Cultura, Paz y Solidaridad, en el cargamento figuraban 500 vehículos eléctricos para discapacitados, además de 100 casas prefabricadas destinadas a familias que perdieron sus viviendas durante la Operación "Plomo fundido". Las Fuerzas Armadas israelíes aseguran que tenían argumentos para detener la flota de buques civiles que pretendía llegar a la costa de Gaza, pero ninguna de esas razones puede justificar semejante desproporción en el uso de la fuerza. Aunque hayan identificado a las organizaciones de la flota como una supuesta amenaza, un país civilizado no puede responder con una exhibición militar exagerada cuando existían otros medios bastante eficaces para haber logrado el fin último de impedir el avance de los barcos con la ayuda humanitaria.
Antes de poner en peligro la vida de civiles no combatientes, un ejército responsable debe abstenerse en cualquier parte del mundo de utilizar medios letales; y aunque las investigaciones habrán de determinar con exactitud lo que ha sucedido en realidad, resulta evidente que Israel ha cometido un error gravísimo cuyas consecuencias pesarán seriamente en la estabilidad de la región y cuestionan la posibilidad de alcanzar la paz en Oriente Medio.
Las organizaciones de ayuda, como la IHH, una ONG turca con presencia en el mundo musulmán, tampoco pueden ignorar que cualquier paso dado sin la debida prudencia, en vez de colaborar puede arruinar cualquier posibilidad de solución. Israel había propuesto que la flotilla entregara la carga en uno de sus puertos para luego ellos hacerla llegar a Gaza. Los activistas rechazaron esa opción porque dejaba sin sentido el objetivo de la misión: el de romper el bloqueo militar israelí a la población palestina. Esta era la octava tentativa de este movimiento simpatizante de la causa palestina. Como suele ocurrir con frecuencia, la buena voluntad de las personas suele ser fácilmente manipulada por los partidarios de soluciones extremistas.
