La educación es un proceso de socialización, más aún, un acto moral de cada persona. Educar no es aumentar desde afuera, sino consentir como un acto que cruza desde adentro, es decir, que favorece las actividades y la vida de cada sujeto, es un acto de interioridad, transmisión de valores y saberes. Hoy estamos ante un inicio de clases y un cambio de gobierno. Sabemos que todo proceso social implica una evaluación profunda de lo realizado y los proyectos a realizar. En otras palabras, es primordial conocer la política educativa a instrumentar.
Es imprescindible un diagnóstico de cada jurisdicción en educación, por cuanto cada una de ellas guarda su autonomía. También es una realidad a tener en cuenta cómo cada ministerio de Educación prepara sus equipos técnicos que lo acompañarán. Todos conocemos que los alumnos en mayor o menor grado y en los diferentes niveles no poseen los conocimientos básicos y no han desarrollado el pensamiento reflexivo.

Recientemente se realizaron las deliberaciones del Consejo Federal de Educación presidido por el ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich, en la provincia de Jujuy y en este ámbito, asistieron todos los ministros de Educación del país. Y ello significa una puesta de acuerdo, sin perder su autonomía cada jurisdicción. Trataron de buscar a través de un trabajo articulado con provincias diversas problemáticas.
Bullrich desea construir un sistema educativo federal de educación, garantizando que un alumno de cualquier lugar que sea, tenga la misma calidad de educación. Por ello, está trabajando con la formación del Instituto Nacional de la Calidad Educativa. Otro tema fue la instrumentación de las salas de tres años y la construcción de 3000 jardines de infantes que hacen falta en el país. Asimismo se deliberó sobre convenios colectivos de trabajo del sector docente, como criterios de evaluación y la discapacidad integrativa.

En este nuevo ciclo 2016, es necesario pensar en todo el proceso educativo para alcanzar los niveles óptimos trabajando en forma constante, donde la familia y la escuela sean pilares básicos en el proceso de enseñanza aprendizaje con pautas concretas. Reiteró que es necesario y prioritario un buen diagnóstico de cada jurisdicción. Ello dará luz a las fortalezas y debilidades del sistema. Para ello es necesario pautas mínimas como: gremios y gobierno trabajen armoniosamente en el diagnóstico educativo, en lo social, técnico, pedagógico y comunitario.
El Gobierno Nacional de cumplimiento a la actualización docente en beneficio de la calidad educativa que tanto se desea. Esta calidad educativa debe ir acompañada por docentes que perciban buenos salarios acorde al trabajo que realizan. Establecer políticas a corto, mediano y largo plazo. Para ello, se debe contar con equipos técnicos lo suficientemente capacitados para realizar el seguimiento, evaluación y asesoramiento permanente. La tecnología en esta era digital no debería estar ausente. Pero ello es una herramienta pedagógica, no lo es todo.
El docente debe pensar sus prácticas con la mirada desde las nuevas tecnologías en todas las áreas o disciplinas. El maestro será un guía, un mediador en este escenario. No es que el alumno como ‘nativo digital” va invadir el espacio áulico. Si esto sucede, el docente pierde autoridad no hay empatía y el alumno cree saber más que su maestro. La tecnología informática está provocando una mutación revolucionaria de las formas de producir difusión y consumo del conocimiento y la cultura. Ella ha invadido nuestra vida cotidiana, laboral y de ocio, en forma tan radical y profunda, que podríamos afirmar que el ecosistema mediático en el que vivimos, es notoriamente distinto. Debería pensarse que la multialfabetización de toda la ciudadanía, es una condición necesaria para el desarrollo social, armónico y democrático de la sociedad actual.