En otro paso científico de trascendencia internacional, la Argentina se dispone a ingresar en el reducido número de naciones que procesan el enriquecimiento de uranio a escala industrial, un combustible estratégico por su utilización en reactores nucleares o con fines bélicos.

Si bien ya se produjo uranio enriquecido en forma experimental en la década de 1980 en la planta de Pilcaniyeu, en Río Negro, luego la experiencia se abandonó por presiones externas. Precisamente el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu, cercano a Bariloche y administrado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), lo producirá ahora para lo que debió modernizar la planta con una inversión de 27 millones de dólares. A partir de ese momento, la Argentina ingresará al grupo de once países reconocido por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) que procesan uranio enriquecido.

Este anticipo de excelencia tecnológica lo formuló el el ministro de Planificación, Julio De Vido, durante la Semana Plenaria del Grupo de Proveedores Nucleares, celebrada recientemente en Buenos Aires. El funcionario señaló que se espera que dentro de cinco semanas la presidenta de la Nación anuncie al mundo este avance trascendente y aclaró que este tipo de uranio será destinado a usos pacíficos, como todos los proyectos nucleares ejecutados por la CNEA.

El el caso de la producción de Pilcaniyeu consiste en enriquecer el uranio natural a través del método de difusión gaseosa, aumentando la concentración del isótopo U235 respecto de su porcentual en estado natural. Se trata de un proceso que separa las impurezas del mineral por medios químicos para transformar el hexafluoruro de uranio en dióxido de uranio, material cerámico que se utiliza finalmente como combustible en los reactores nucleares.

El Complejo Tecnológico Pilcaniyeu cuenta con una superficie cubierta de 30.000 m2 dedicados a las Plantas de Procesos, que han sido modernizadas para industrializar el uranio mediante métodos de enriquecimiento desarrollados por los científicos de la empresas nacional de empleo en usos pacíficos. Aún cuando todavía no se conoce cuál será el volumen de procesamiento, este recurso permitirá ampliar la oferta de la CNEA para atender la demanda internacional de uranio enriquecido sumando otro ingreso de divisas genuinas.