Han transcurrido 71 años de aquella tarde-noche del 15 de enero de 1944, en que nuestra provincia fue sacudida por el violento terremoto que, en gran medida, cambió el rumbo de su historia. Algunos consideran a esta fecha como el momento en el que el San Juan colonial desapareció, marcando un quebranto en su sociedad y una pérdida del sentido de pertenencia, que llevó años recuperar.

Para una población cercana a los 220.000 habitantes, que tenía San Juan por entonces, no fue fácil desenterrar desde los escombros casi 15.000 muertos, ni observar que la mayor parte de la infraestructura edilicia se encontraba derrumbada, entre ellas auténticas joyas arquitectónicas como la Iglesia Catedral. De repente, las calles angostas y las viejas casonas de caña y adobe y largos pasillos, que caracterizaban al San Juan del principio del siglo pasado, desaparecieron y se vinieron abajo, obligando, a poco tiempo de ocurrido el sismo, iniciar una titánica obra de reconstrucción que no podemos precisar si se ha completado o si todavía quedan aspectos pendientes.

Los gobiernos que se sucedieron fueron aportando cada uno lo suyo, en este proceso que si bien ha tenido fecha de inicio, no se puede asegurar hasta dónde llega.

Las reconstrucciones posterremoto suelen tener varias etapas. En las primeras se contempla la recuperación de la urbanización, edificios públicos y las viviendas de las familias más afectadas, con la participación tanto del gobierno como de los particulares. En tanto, en etapas sucesivas se sigue con otros aspectos como el de la recuperación de espacios verdes y la infraestructura necesaria para las actividades que promueven el desarrollo cultural y social de un pueblo, eso que nuevamente permitirá recuperar el sentido de pertenencia.

Cumplidas las primeras etapas, en estos últimos años San Juan ha logrado avanzar decididamente hacia ese último objetivo con obras destacadas como el Centro de Exposiciones y Convenciones; el Museo Provincial de Bellas Artes; el Estadio del Bicentenario, el Centro Cívico y ahora con la construcción del Teatro del Bicentenario. No podemos dejar de mencionar el crecimiento de la actividad inmobiliaria con la construcción de varias decenas de edificios de departamentos.

El 71er aniversario del terremoto del ’44 encuentra a la provincia decidida a dejar atrás esas indelebles marcas que le dejara uno de los sismos más fuertes de la historia del país, para continuar creciendo al ritmo de los requerimientos que le impone su propia población.